¿Qué es este proyecto de “peaje” en el Estrecho de Ormuz?

A pesar de un acuerdo de alto el fuego de dos semanas condicionado a la reapertura del estrecho de Ormuz, las tensiones en torno a este cruce estratégico siguen siendo importantes este jueves 9 de abril. El presidente estadounidense, Donald Trump, habló el miércoles de la creación de una empresa conjunta con Irán para gestionar la navegación en el brazo marítimo mediante pago. Por su parte, la Unión Europea (UE) rechaza cualquier idea de un “peaje” por utilizar el corredor, donde debe mantenerse la libertad de navegación, afirmó uno de sus portavoces.

El miércoles, tras el anuncio de la tregua entre Washington y Teherán, sólo cuatro barcos atravesaron el estrecho, lo que cambia relativamente poco respecto a los últimos días, frente a unos 140 en tiempos normales. La señal de extrema cautela aún ante la continuación del conflicto. Normalmente, casi el 20% del petróleo crudo y del gas natural licuado (GNL) del mundo pasa por el brazo marino.

Por tanto, la desescalada anunciada sigue siendo relativa. El miércoles por la tarde, los medios iraníes anunciaron el cierre del estrecho, no confirmado por las autoridades de Teherán, en reacción a los bombardeos israelíes en el Líbano. Este jueves, la Guardia Revolucionaria anunció que los barcos que pasen por el corredor marítimo tendrán que tomar dos rutas alternativas a lo largo de la costa iraní. Una decisión justificada por posibles “minas” situado en la ruta habitual, más cerca de la costa de Omán. Una forma de que Teherán mantenga el control del paso por este corredor estratégico.

En esta lógica, la República Islámica quiere ir aún más lejos al proponer el establecimiento de un peaje de 1 dólar (0,86 euros) por barril de petróleo que transite por esta ruta marítima, pagadero en criptomonedas, según el “Financial Times”. Los camiones cisterna vacíos estarían exentos de este impuesto.

Irán debe controlar lo que entra y sale del estrecho para garantizar que estas dos semanas no se utilicen para transferencias de armas. », justificó el portavoz de la Unión de Exportadores Iraníes de Petróleo, Gas y Petroquímicos, entrevistado por el diario británico.

Del lado de Washington, la idea parece encontrar un eco favorable en Donald Trump. En el canal ABC News, el presidente estadounidense planteó la idea de un “empresa conjunta” con Irán para asegurar el estrecho. “ es algo excelente », reaccionó a la hipótesis de los derechos de paso recaudados por Teherán en los barcos que utilizan esta ruta estratégica.

En su plataforma Truth Social, Donald Trump recalcó el punto, asegurando que “Estados Unidos de América brindará asistencia para agilizar el tráfico en el Estrecho de Ormuz” y mencionando que “Se obtendrán beneficios considerables”.

Una propuesta no del todo nueva para el exmagnate inmobiliario. Ya en 2019, durante su primer mandato en la Casa Blanca, Donald Trump cuestionó la libre seguridad de las principales rutas marítimas. Ya en crisis con Irán, cuestionó en su cuenta de Twitter (antiguo nombre de la red X) que Estados Unidos estuviera protegiendo “vías marítimas para otros países (durante muchos años) sin compensación alguna”. Una lógica que ya dejó entrever sus posiciones actuales a favor de una posible tarificación del tránsito por el Estrecho de Ormuz.

La Unión Europea rechaza cualquier idea de un “peaje” por el uso del Estrecho de Ormuz, donde debe mantenerse la libertad de navegación. “El derecho internacional consagra la libertad de navegación, lo que significa lo que significa: sin pago, sin peaje alguno”dijo Anouar El Anouni, portavoz de la UE. “El Estrecho de Ormuz, como cualquier otra ruta marítima, es un bien público para toda la humanidad”Y “Esto significa que la navegación debe ser libre”añadió.

Establecer un mecanismo de peaje en el Estrecho de Ormuz sería “inaceptable”insistió el jueves el jefe de la diplomacia francesa, Jean-Noël Barrot.

El estatus jurídico del Estrecho de Ormuz y su libertad de navegación se basan tanto en el derecho consuetudinario como en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), adoptada en 1982. Este tratado internacional define en particular los derechos de circulación y la soberanía de los mares territoriales.

En el caso del Estrecho de Ormuz, un acuerdo firmado el 1 de enero de 1975 prevé que Irán y Omán, los dos Estados ribereños del corredor, controlen conjuntamente el tráfico. La CONVEMAR especifica que ciertos acuerdos anteriores pueden seguir aplicándose si todavía están en vigor. En este caso, este acuerdo no es suficiente para crear un régimen especial que sustituya a la convención.

Según la Convención sobre el Derecho del Mar, los buques mercantes tienen derecho a “paso de tránsito” a través de estrechos internacionales, y por tanto el Estrecho de Ormuz. Este paso, compartido entre los mares territoriales de Irán y Omán, no puede, en principio, ser suspendido por los Estados ribereños.

Estos últimos, sin embargo, conservan ciertos derechos, como el de establecer rutas marítimas, como ha hecho Omán, y de controlar sus aguas territoriales. Sin impedir el tráfico, discriminar a determinadas embarcaciones ni imponer un impuesto para permitir el paso.

Omán, que se adhirió a la Convención, ha demarcado rutas de navegación consideradas seguras en sus aguas. Por lo tanto, cualquier buque mercante puede, según el derecho internacional, utilizar libremente sus rutas y beneficiarse del derecho de “paso en tránsito”, siempre que respete las normas vigentes.

Por otra parte, ni Irán ni Estados Unidos han ratificado la convención. Por tanto, Teherán podría considerar que no está obligado a aplicar estas normas y, por tanto, cerrar el estrecho sin violar formalmente la convención. Pero esto obstaculizaría el derecho internacional consuetudinario, que garantiza la libertad de navegar por los estrechos internacionales y en el que se basa la Convención.

Deja un comentario