Argelia acaba de ser objeto de una nueva escaramuza en la política interna francesa. Los protagonistas: el jefe de Estado Emmanuel Macron, en el poder un año más, que ha hecho de la reconciliación conmemorativa entre las dos orillas del Mediterráneo un tema durante sus dos mandatos de cinco años, y el ex ministro del Interior Bruno Retailleau, líder del partido Los Republicanos (LR), candidato en las elecciones presidenciales de mayo de 2027 y partidario de una línea dura con Argel. De viaje a Ariège el lunes 27 de abril, el inquilino del Eliseo fue interrogado sobre la situación de los “practicantes con diplomas fuera de la Unión Europea”, el célebre Padhue, del que Argelia es el principal país de origen. “Tenemos un sistema que funciona patas arriba”, dijo, deplorando que no les facilitemos la vida a estos médicos haciéndolos repetir los exámenes, mientras ellos contribuyen a la lucha contra los desiertos médicos. Y el presidente tuvo a bien añadir: “Vayan a decírselo a todos los locos que dicen que tenemos que enfadarnos con Argelia. »
Bruno Retailleau debió sentirse atacado. El mismo día, el director de LR se apresuró a emitir un comunicado de prensa: “El problema no son los médicos argelinos sino los cientos de OQTF peligrosos (condenado a abandonar el territorio, nota del editor) que ya no tienen nada que hacer en Francia y que Argelia rechaza…