La irresistible aceleración del coche eléctrico chino

para ir más lejos


China ya se ha cobrado dos grandes víctimas en la industria automovilística francesa: los directores generales de los dos grupos emblemáticos, Renault y Stellantis, han dejado sus puestos en los últimos meses, por motivos aparentemente diferentes, pero en realidad bastante similares. El primero, Luca de Meo, preparó al grupo Renault para la gran revolución cero carbono, siguiendo al pie de la letra las obligaciones marcadas por la Comisión Europea. Bruselas publicó en 2021 el plan “Fit for 55”, que fija un plazo importante: en 2035, los automóviles producidos y vendidos en Europa ya no podrán emitir CO2. Hasta entonces, se anima a los fabricantes a vender cada vez más modelos eléctricos, so pena de fuertes multas. Por tanto, Luca de Meo redimensionó completamente Renault, separando, por un lado, las “viejas” actividades contaminantes, que sólo venderán sus modelos fuera de Europa, y, por otro, los futuros puramente eléctricos, para el mercado europeo (y los que se convertirán en otros lugares). Y luego, en medio de esta complicada reorganización, el verano pasado decidió cambiar de carrera y pasarse a la industria del lujo, él, que había dedicado toda su vida al automóvil. ¿Fue porque estaba aburrido, como dijo, o porque el nuevo desafío le parecía demasiado complicado?


China toma el control en 2011


Su sorpresiva salida siguió a otra aún más sorprendente: la de Carlos Tavares, el hombre que había dado un giro a Peugeot y Citroën, antes de fusionarlos con Fiat y Chrysler para crear el gigante global Stellantis. Tavares también había arreglado su…

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