Las crisis no son cataclismos para todos. Desde el cierre del Estrecho de Ormuz, los gigantes petroleros han estado cosechando beneficios: el petróleo es cada vez más escaso, la demanda aumenta, la especulación está en su apogeo y sólo unos pocos actores poseen los volúmenes restantes, lo que hace que los precios y los beneficios que los acompañan se disparen. A fortiori, cuando estos pocos actores son sólo uno, TotalEnergies, que jugó con más habilidad que los demás para ocupar una posición dominante en el mercado y lograr, según cálculos del “Financial Times”, 868 millones de euros de beneficio en dos meses. Este mecanismo no es nuevo y se repite en cada crisis energética. Según un informe de la ONG Global Witness (PDF), las grandes compañías petroleras ya han obtenido beneficios récord tras la invasión rusa de Ucrania, estimados en más de 398 mil millones de euros.
Parece obvio que este beneficio financiero inesperado no anima a los gigantes petroleros a iniciar su transición energética: hoy incluso tienen interés en aumentar la producción de fósiles y maximizar sus flujos de caja, en lugar de girar hacia las energías renovables. Energías Totales…