En Bolivia, la elección de Rodrigo Paz como presidente pone fin a veinte años de socialismo


El presidente electo de centroderecha, Rodrigo Paz, dio la bienvenida el domingo para ver Bolivia “poco a poco recuperando su lugar en el panorama internacional”tras ganar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, poniendo fin a veinte años de gobiernos socialistas.


• “Capitalismo para todos”


Si, al igual que su oponente, Rodrigo Paz abogó durante la campaña por políticas basadas en una fuerte reducción del gasto público –en particular, los subsidios a los combustibles– y una mayor apertura al sector privado, también defendió una “capitalismo para todos” basado en la descentralización y el rigor presupuestario ante cualquier nuevo endeudamiento. Su rival, más radical, abogó por una apertura total a los mercados internacionales y el uso de nuevos créditos.




• Llamado a la “unidad y la reconciliación”


Heredero de una influyente dinastía política, Rodrigo Paz es un moderado de tono populista que se presenta como un hombre de consenso. “Llamé a Rodrigo Paz Pereira para felicitarlo”dijo Jorge Quiroga reconociendo su derrota. Ante la prensa, el vicepresidente electo popular, Edmand Lara, llamó “unidad y reconciliación entre los bolivianos”. De hecho, los resultados electorales ilustran la división tradicional del país: el Este, más conservador y próspero, votó principalmente por su rival de derecha Jorge Quiroga, mientras que el Oeste, más modesto y con una gran población indígena, apoyó a Rodrigo Paz.


En un comunicado, el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, felicitó al presidente electo y le dio la bienvenida. “una oportunidad de transformación”Después “Dos décadas de mala gestión”. Añadió que Estados Unidos estaba dispuesto a cooperar con Bolivia en materia de seguridad regional, inversiones y lucha contra la inmigración ilegal.


• Un país atrapado en una crisis económica


Rodrigo Paz llega al poder en un país que, con Evo Morales (2006-2019), dio un giro muy a la izquierda: nacionalización de los recursos energéticos, ruptura con Washington, alianzas con la Venezuela de Hugo Chávez, Cuba, China, Rusia e incluso Irán. El presidente electo sucederá el 8 de noviembre al impopular Luis Arce, quien renunció a su candidatura y dejará el poder al final de un mandato de cinco años marcado por la peor crisis económica que ha vivido el país en cuarenta años.



La caída de las exportaciones de gas, debido a la falta de inversión, ha agotado las reservas de dólares y ha hecho insostenible la costosa política de subsidios al combustible. Debido a la falta de divisas para importarlos, la escasez de gasolina y diésel se agrava y los precios se disparan. La inflación anual supera ya el 23% y las largas colas de vehículos esperando una hipotética recarga en las gasolineras se han vuelto habituales en este país que casi duplica el tamaño de Francia, pero con 11,3 millones de habitantes.


• El desafío de las alianzas en el Parlamento


El presidente electo, sin embargo, no tendrá mayoría en el Parlamento, lo que le obligará a formar alianzas. Aunque llegó a la cima de la primera vuelta en agosto, tiene sin embargo el grupo parlamentario más numeroso, con 49 diputados y 16 senadores, por delante del de Jorge Quiroga (39 y 12).


• La sombra de Evo Morales


El nuevo presidente electo también tendrá que enfrentar una fuerte oposición de Evo Morales, todavía popular entre los indígenas bolivianos en particular. Al no ser elegible, el ex presidente no pudo postularse para presidente. Pero sigue pesando sobre la vida política. Primer jefe de Estado amerindio del país, pidió un voto nulo en la primera vuelta: los votos nulos alcanzaron el 19,8% de los votos, un récord desde 2002.

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