¿Estados Unidos cometió un crimen de guerra durante un ataque contra un barco presunto narcotraficante en septiembre de 2025? Esta es la pregunta que plantea el “New York Times”, que reveló, el lunes 12 de enero, que Washington había disfrazado un avión militar como un avión civil para atacar un barco acusado de tráfico de drogas frente a las costas de Venezuela.
El ataque, el primero de este tipo anunciado el 2 de septiembre de 2025, dejó once muertos a bordo del barco. Según el diario americano, lo llevó a cabo un avión sin distintivos militares, que llevaba su munición en el fuselaje, en lugar de visiblemente debajo de las alas.
Mientras la administración Trump asegura que sus ataques contra los narcotraficantes son legales, dado que el presidente estadounidense ha ” determinado “ que el país está en conflicto armado con los cárteles –afirmación en sí misma legalmente cuestionable–, esta falsificación podría constituir un crimen de guerra llamado “perfidia”. Las leyes que rodean los conflictos armados prohíben a los combatientes hacerse pasar por civiles para calmar la vigilancia de sus enemigos, impedirles tomar medidas para protegerse o rendirse, y atacarlos o matarlos.
La administración estadounidense nunca ha aportado pruebas
Según funcionarios estadounidenses conocedores del asunto citados por el “New York Times”, el avión descendió lo suficientemente bajo como para ser visto por los pasajeros del barco, que antes del primer ataque se había desviado hacia Venezuela. Un segundo ataque acabó con los dos náufragos supervivientes, un acto que también alimentó el debate público y las acusaciones de crímenes de guerra, ya que también contravenía las reglas de la guerra.
Desde el verano de 2025, Estados Unidos ha desplegado una importante presencia militar en el Caribe y ha bombardeado barcos procedentes de Venezuela en nombre de la lucha contra el narcotráfico. Muchos expertos han cuestionado la legalidad de estas operaciones, incluidas organizaciones no gubernamentales y funcionarios de las Naciones Unidas. Y con razón: hasta ahora la administración estadounidense nunca ha proporcionado pruebas que demuestren que estos barcos atacados en realidad transportan drogas.