Cuba se hunde en una importante crisis energética desde el secuestro de Maduro


Restricciones a la venta de combustible, suspensión del suministro de queroseno para vuelos civiles durante un mes… Cuba se enfrenta a una profunda crisis energética, agravada por la suspensión de los envíos de crudo desde Venezuela desde el secuestro de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el 3 de enero.


El día de la intervención estadounidense, la isla, donde los cortes diarios de electricidad aumentaron y las colas frente a las gasolineras seguían alargándose, perdió más que un aliado ideológico: también vio secarse una de sus principales arterias energéticas.


Un acuerdo Caracas-La Habana que data del período Chávez


La cooperación entre ambos países data de la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999. Inspirado por la revolución cubana y cercano a Fidel Castro, el nuevo presidente venezolano hizo del petróleo un instrumento de solidaridad ideológica. En el año 2000 se firmó un acuerdo de cooperación energética entre La Habana y Caracas. Venezuela suministrará petróleo a Cuba, bajo embargo estadounidense desde 1962, en condiciones muy ventajosas a cambio del envío de médicos, profesores y asesores cubanos.



Esta relación se institucionalizó en 2004 con la creación de la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba), diseñada como contrapeso a la influencia estadounidense en América Latina. Entre 2005 y 2013, Venezuela cubrió casi el 60% de las necesidades energéticas de la isla. Sin embargo, estas entregas se agotaron por completo tras la captura del presidente Nicolás Maduro, y Donald Trump aumentó la presión sobre la isla comunista, que lleva seis años atrapada en una grave crisis económica. El presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva que indica que Estados Unidos podría imponer derechos de aduana a los países que venden petróleo a La Habana. También aseguró que México, que suministra petróleo a Cuba desde 2023, dejaría de hacerlo.


Medidas para ahorrar combustible


Para justificar su política, Washington invoca una “amenaza excepcional” lo que pesaría Cuba, una isla caribeña situada a sólo 150 km de la costa de Florida, sobre la seguridad nacional estadounidense. El gobierno cubano acusa a Washington, que no oculta su deseo de un cambio de régimen en La Habana, de querer “asfixiar” la economía de la isla.


Estas presiones “nos empujan a aplicar un conjunto de decisiones, en primer lugar para asegurar la vida de nuestro país, los servicios básicos, sin renunciar al desarrollo”declaró el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga el sábado 7 de febrero en la televisión estatal. “El combustible estará destinado a la protección de servicios esenciales para la población y actividades económicas esenciales”resumió.




Entre las medidas anunciadas se encuentran la reducción a cuatro días de la semana laboral en administraciones y empresas estatales, el teletrabajo, restricciones a la venta de combustible, reducción de los servicios de autobús y tren, así como el cierre temporal de determinados establecimientos turísticos. En materia educativa, las jornadas de clases serán más cortas y las universidades funcionarán en formato semipresencial. Las autoridades cubanas también informaron a las aerolíneas que prestan servicio en el país que el reabastecimiento de queroseno se suspendería por un mes a partir de este lunes 9 de febrero a la medianoche hora local.


Esta batería de medidas debería permitir ahorrar combustible para favorecer “producción de alimentos y producción de electricidad” y permitir “salvaguardar las actividades fundamentales generadoras de divisas”afirmó Óscar Pérez-Oliva Fraga. Este último, sin embargo, aseguró que se mantendrían las inversiones en energías renovables y que el país continuaría sus esfuerzos para incrementar la producción nacional de petróleo, que representa el 30% de su consumo.

Deja un comentario