Asunto Lyhanna: Bruno Retailleau se apresura un poco a exonerarse de sus responsabilidades como ex Ministro del Interior

El 29 de mayo, en Gers, Lyhanna, de 11 años, fue secuestrada y asesinada cuando salía de su escuela en Fleurance. Al horror de este crimen cometido contra un niño se sumó la conmoción y la ira al revelarse graves disfunciones institucionales.

De hecho, el sospechoso, Jérôme Barella, ha dejado numerosos rastros de su actividad delictiva infantil desde 2017, fecha en la que se presentó un primer informe sobre él a la gendarmería. Unos meses antes del asesinato de Lyhanna, éste fue objeto de una denuncia por violaciones ocurridas en 2024 y 2025 contra Rosa, una niña de 10 años. Presentada en agosto de 2025 por la madre de la presunta víctima, la denuncia fue ahogada. De hecho, tuvieron que pasar cinco meses hasta que la fiscalía de Auch solicitó que se entrevistara al sospechoso, lo que finalmente no fue así.

Dentro de las instituciones o de las personas que encarnan las instituciones, surgen tres reacciones.

  • Una reacción marcada por la dignidad encarnada por Hubert Bonneau. De hecho, el director general de la Gendarmería Nacional, sin pretender dar marcha atrás, reconoce una falla en la tramitación de la denuncia presentada por la madre de la pequeña Rosa.

  • La segunda reacción es la adoptada por el gobierno: se reconoce el fracaso (es complicado hacer otra cosa…), se expresa contrición pero se instaura una lógica de desempoderamiento mediante un intento brutal de trasladar la mayor parte de la responsabilidad a los magistrados fracasados. Así, el 5 de junio, Gérald Darmanin, Ministro de Justicia, se dijo ” furioso “reconoce “un gran fracaso” y pide disculpas a la familia. Pero, al mismo tiempo, dirige la opinión pública hacia la búsqueda de responsabilidades individuales de los magistrados como fuente primaria de explicación de la tragedia que se llevó a Lyhanna. Y esto sin detenerse en el hecho de que, de las 120 circulares de política criminal emitidas en 2025 y 2026, el lugar de la violencia sexual contra los niños sólo ocupa un lugar marginal, en detrimento de la actualidad y el tráfico de drogas, como documenta Mediapart.

  • Y luego está la tercera reacción, encarnada por Bruno Retailleau. Ésta es la reacción de la indignidad. Recordemos que Bruno Retailleau fue Ministro del Interior del 21 de septiembre de 2024 al 12 de octubre de 2025. Por tanto, la denuncia no atendida de la madre de la pequeña Rosa fue presentada cuando él era Ministro del Interior y, como tal, responsable de la policía nacional y de la gendarmería nacional. Podríamos esperar que Bruno Retailleau escondiera la cabeza bajo tierra. Pero, nacido antes de la vergüenza, el ex Ministro del Interior y candidato a las próximas elecciones presidenciales habla en los televisores. Las propuestas fluyeron, sin que los periodistas que lo saludaron insistieran demasiado en su responsabilidad como ex ministro. De forma apenas subliminal, Bruno Retailleau nos repite la puntuación de los jueces rojos que deberían ser castigados por su laxitud. En efecto, el mismo que exagera al ciudadano indignado cuando se menciona la necesaria reforma del IGPN –cuyos fracasos están sólidamente documentados– propone establecer un “Tribunal disciplinario” sustituir un Consejo Superior de la Magistratura que juzga “demasiado corporativo”.

Siguiendo enunciando sus propuestas, Bruno Retailleau propone una “castración química obligatoria”. A Bruno Retailleau le importa poco si esta medida es eficaz o no en la lucha contra la delincuencia infantil. Resulta que esta medida por sí sola es ineficaz. Como recordó recientemente Walter Albardier, psiquiatra y presidente del Centro de Recursos para la Respuesta a los Autores de Violencia Sexual (Criavs) en Ile-de-France, la gran mayoría de los actos delictivos infantiles tienen poco que ver con la sexualidad, sino con la violencia y la destructividad. La violación de la joven Enis en 2007 por un abusador de menores sometido a castración química es una de las trágicas ilustraciones de la inanidad de estas soluciones mágicas.

“El pueblo francés está enojado y exige responsabilidades”afirmó descaradamente Bruno Retailleau. Esto es indudable que “El pueblo francés enojado” olvida las responsabilidades del ex Ministro del Interior sobre las que ha estado dando vueltas en los últimos días, señalando su incompetencia por la alineación de medidas demagógicas sin efectos significativos sobre la delincuencia infantil y por el silencio sobre los cambios necesarios que se deben realizar en las políticas públicas: el fortalecimiento de los medios de Justicia, el voto de un “ley integral” contra la violencia sexual contra mujeres y menores llevada a cabo por la diputada Céline Thiébault-Martinez siguiendo el modelo de la ley Lopivi adoptada por España en 2021 o incluso abordando frontalmente la cuestión de la salud mental.

Mientras que la policía, la gendarmería y los tribunales tienen que tramitar 70.000 denuncias de violencia sexual contra menores, la agenda racista llevada por Bruno Retailleau durante su estancia en el Ministerio del Interior plantea evidentemente la cuestión de su responsabilidad moral en la banalización de los discursos y actos racistas en nuestro país. Pero también cuestiona su responsabilidad por los crímenes que su activismo ayudó a dejar en la sombra de las políticas públicas. Juzguemos también las prioridades declinadas hasta la saciedad por Bruno Retailleau cuando era Ministro del Interior: diatribas contra el velo (“¡Abajo el velo!” ») mal disimulado del odio al Islam y a los musulmanes, repetidos discursos sobre el vínculo entre inmigración y delincuencia, sórdida explotación del asesinato del joven estudiante filipino en septiembre de 2024 –cuyo sospechoso es una persona bajo OQTF– en detrimento de la reflexión sobre la salud mental, despliegue de un plan para aumentar el número de expulsiones de personas sujetas a un OQTF no sin haber publicado una circular que hace estallar el número de OQTF, guerra obsesiva contra Argelia…

Estas son las prioridades del ministro Retailleau como continuación de sus favoritos como senador Les Républicains (LR). Desde su visita a Beauvau, sus propuestas siguen en el mismo registro. Un mes antes del asesinato de Lyhanna, Bruno Retailleau, que viajaba por el distrito Pablo-Picasso de Nanterre como candidato a las elecciones presidenciales, participó en un circo cuya malicia apenas se camuflaba: esta vez se trataba de presentar una “Plan de emergencia contra la trata” planean acordonar barrios las 24 horas del día “plagado por el narcotráfico” enfrentar “a la inmersión del polvo blanco”.

Este señor era ministro, es decir, jefe de una administración. Bajo su responsabilidad se produjeron graves averías. Lejos de impedirlos, detectarlos o incluso preocuparse por ellos, Bruno Retailleau contribuyó a invisibilizarlos y desviar la atención de ellos con una agenda de tintes racistas. El veneno del racismo no puede encerrarse en un frasco que puedas utilizar como desees. Es una sustancia que siempre acaba produciendo efectos en el espacio donde unos cuantos aprendices de brujo manipulan este siniestro brebaje.

Este artículo es una columna, escrita por un autor ajeno al periódico y cuyo punto de vista no compromete a la redacción.

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