Ayude a que las ideas progresistas ganen y evite la victoria del Rally Nacional en las próximas elecciones presidenciales. Este es el objetivo de la Plataforma Progresista (laplateformeprogressiste.org), cofundada por el eurodiputado Pascal Canfin, el economista y empresario Eric Hazan y la alcaldesa de Quingey (Doubs), Sarah Faivre. Lanzada en el verano de 2025, su iniciativa tiene como objetivo crear un espacio para el diálogo y el trabajo común para personalidades y ciudadanos de todo el arco progresista. Sin compromiso partidista, sin discutir la materialización de las ideas, sólo el fondo. Entre los primeros temas abordados, la financiación de nuestro modelo social. En este foro, demuestran que “la sabiduría de los ciudadanos” puede conducir a un plan de ahorro y nuevos ingresos de 110.000 millones de euros en siete años para hacer sostenible la deuda.
Hay una frase que escuchamos a menudo en el debate público: “No podemos seguir así. » Esta es la primera verdad que debemos aceptar si queremos preservar nuestro modelo social y nuestra capacidad de acción. Las cifras son tozudas: si no se hace nada, la relación deuda/PIB podría alcanzar el 143% en 2030 (según nuestra estimación, teniendo en cuenta la hipótesis de una deriva de los tipos de interés), frente al 113% actual; y la espiral de la deuda se vuelve insostenible. Según expertos del Consejo de Análisis Económico (CAE, adscrito a Matignon) o la OFCE (Observatorio Francés de las Condiciones Económicas)es necesario un esfuerzo de alrededor de 110 mil millones de euros para reducir a cero el déficit excluyendo los intereses (o déficit primario) y estabilizar así la relación deuda/PIB.
Ante esta observación, la Plataforma Progresista, lanzada en julio de 2025, que representamos y que fue cofundada por Pascal Canfin, Eric Hazan y Sarah Faivre, organizó con los ciudadanos una conferencia de consenso sobre la estrategia de finanzas públicas de nuestro país. El objetivo era simple: superar los anatemas y afrontar colectivamente la realidad de las figuras. Durante tres sesiones, 300 participantes, representativos del arco progresista en su diversidad –incluidos 150 votantes– fueron invitados a elaborar un presupuesto que permita un ahorro de 110 mil millones de euros en siete años e integre medidas futuras adicionales con un impacto más largo. ¿Por qué 110 mil millones? Porque es el monto del déficit primario a absorber para estabilizar la deuda. ¿Por qué siete años? Porque la austeridad en dos años sería insoportable y más de siete años no serían creíbles para los mercados ni coherentes con nuestros compromisos europeos.
Por otra parte, la elección de medidas para alcanzar esos 110 mil millones estaba abierta. Cada medida sometida a votación fue cuantificada con precisión, basándose en el trabajo del CAE de Xavier Jaravel, el Tribunal de Cuentas, el think tank IPP (Instituto de Políticas Públicas) y ministerios. Una herramienta de simulación desarrollada por la empresa especializada en democracia participativa Res publica y un equipo de economistas de alto nivel: Anne Epaulard, Antonin Bergeaud, Pascal Saint-Amans, Wessim Jouini, etc.
Los resultados son sorprendentes. Rápidamente se llegó a un acuerdo sobre un paquete que representa 97 mil millones de euros en ingresos adicionales o menores gastos: 69 mil millones en medidas consensuales (más del 66% de aprobación) y 27,5 mil millones en medidas mayoritarias (más del 50%).
¿Qué reunió? La racionalización del gasto público, la lucha contra el abuso médico, el control de nichos y una mayor equidad fiscal, la congelación temporal de determinados gastos públicos como las pensiones. Los votantes del arco progresista están dispuestos a apoyar medidas exigentes si son justas.
¿Qué fue rechazado masivamente? Los recortes en la transición ecológica, la abolición de la ayuda médica estatal, la reducción del gasto militar, las brutales subidas del IVA. Los participantes no quieren sacrificar ni la soberanía del país, ni la cohesión social, ni la transición ecológica.
Un hecho destacable: los participantes también se mostraron favorables a las inversiones para el futuro. Educación, productividad, empleo de personas mayores, investigación, aceleración ecológica: cinco medidas de futuro, costosas a corto plazo pero productivas a medio plazo, obtuvieron entre el 55% y el 88% de apoyo.
En otras palabras, la consolidación presupuestaria no se considera una retirada sino una condición de nuestra ambición colectiva. “Estabilizar para invertir” : este es el principio rector de las elecciones expresadas.
Quedaba un déficit residual de 13.000 millones de euros. En una elección forzada entre varias medidas minoritarias, los participantes convergieron en la idea de que el ajuste final implicaría principalmente reformas del sistema de pensiones. Una vez más, el razonamiento es tanto político como económico: el primer elemento del gasto público, el sistema de pensiones, concentra mecánicamente los márgenes de ajuste restantes y no puede excluirse de manera sostenible del esfuerzo colectivo.
Esta conferencia de consenso demuestra que los ciudadanos del arco progresista saben guardar lo imprescindible y mirar al futuro cuando se les dice la verdad. Aceptan el esfuerzo si es justo y explicado. Pueden converger en el marco de un debate honesto, porque la transparencia no desespera, sino que tranquiliza. La inteligencia colectiva no es un mito, es un método.
Sólo falta una cosa: valentía política, porque nuestro modelo social no se puede defender con ceguera. Se defiende con lucidez. Nuestro ejercicio de democracia real y participativa no ha cerrado la discusión: la hace posible. Francia puede volver a ser ambiciosa si empieza por ser honesta consigo misma.
Los firmantes
Pascal Canfincofundador de la Plataforma Progresista y eurodiputado;
Eric Hazáncofundador de la Plataforma Progresista, economista y líder empresarial;
Jean Pisani-FerrySenior Fellow del Instituto Bruegel y profesor en Sciences-Po Paris;
Olivier Blanchardex economista jefe del Fondo Monetario Internacional.
Este artículo es una columna, escrita por un autor ajeno al periódico y cuyo punto de vista no compromete a la redacción.