La película “Un Ours dans le Jura” de Franck Dubosc y Sarah Kaminsky está nominada en la categoría “Mejor guión original” en los 51mi Ceremonia de cine César. El hecho de que Gaumont y el director Franck Dubosc hayan elegido utilizar al oso Valentin en la pantalla, y durante unos segundos, no parece haber planteado el menor problema a la Academia César. ¿Hasta cuándo más honraremos las películas que no respetan la condición animal?
En 2021, el Parlamento legisló para proteger a los animales no domésticos de la explotación para espectáculos itinerantes y cuidadores de osos, pero muchos enfrentan las mismas limitaciones para las producciones cinematográficas. Sin embargo, el gobierno ha decidido hacer la vista gorda en este ámbito. Doble rasero.
El oso Valentín fue esclavizado durante años en las fiestas medievales, antes de que la ley lo prohibiera. Pero los calvarios de Valentín continúan en el rodaje. Su vida de cautiverio, marcada por sesiones de entrenamiento, sólo para una película como “No hay red”, para el anuncio de Krisprolls o para vídeos musicales, por ejemplo un clip de Wejdene, es inaceptable.
Recuerda que los osos, nacidos en cautiverio o no, son animales salvajes con necesidades muy específicas. En su estado natural, viven en entornos complejos, como bosques y montañas, y disfrutan especialmente nadando en los ríos. Son animales solitarios que también necesitan pasar el invierno. Sin embargo, aún hoy, osos como Valentin o Shadow, mantenidos en cautiverio, se utilizan frecuentemente para filmar, ya sea para cine, publicidad, vídeos musicales o sesiones fotográficas.
¡Proclamamos que ninguna cantidad de entretenimiento puede justificar el encarcelamiento y el entrenamiento de animales salvajes! Libre o no, un animal salvaje tiene, por definición, numerosas necesidades: territorio, entorno complejo, comportamientos, gastos físicos, relaciones sociales… Es imposible satisfacerlas en cautiverio. No podemos, por un lado, defender la causa animal y, por otro, alimentar la privación de libertad de los animales salvajes. Cualquier persona sensible a los derechos de los animales no puede sino sentirse aliviada ante la idea de que la explotación de animales no domésticos en espectáculos itinerantes está llegando a su fin, ya que es evidente que los monos, los animales salvajes e incluso los loros no son payasos. ¡No olvidemos que ellos tampoco son actores!
Incluso cuando las películas llevan un mensaje que parece favorecer a los animales, como los de Gilles de Maistre, director de “El último jaguar” o “El panda Luna”, no podemos dejar de lado lo que implicaron para los animales –muy reales– que aparecen en ellas. Hoy en día tenemos la suerte de disponer de una gran variedad de técnicas para representar animales en pantalla. Aprovechemos esto para contar historias bonitas, que fomenten una mayor empatía y consideración por los animales, ¡sin explotarlos!
Nuestro objetivo no es de ninguna manera limitar la libertad de creación, sino enfatizar que no podemos ser defensores de los animales y cómplices de su sufrimiento. El mundo del cine debe escuchar las expectativas de la sociedad, y la condición animal es una de ellas. Generar malestar en una parte del público ante la idea de que se hayan entrenado animales salvajes, sólo durante unos minutos en pantalla, daña la imagen de una obra cinematográfica. El uso del adiestramiento animal perjudica la imagen de una película y de su equipo, incluidos sus socios financieros, como los grandes grupos de televisión como TF1, Canal+ o M6.
En 2024, France Télévisions decidió cambiar su código de conducta, animando a las producciones a no utilizar animales reales en el set. Es una decisión histórica que allana el camino para un cine ético para animales. Felicitamos a la dirección del grupo y hacemos un llamado a otras cadenas de televisión a seguir este ejemplo.
Nosotros, las organizaciones protectoras de animales, pedimos a las empresas productoras que se tomen en serio la condición de los animales y financien únicamente trabajos que no utilicen entrenadores de animales salvajes. Grandes eventos como los César también deberían tener en cuenta este criterio a la hora de elegir los premios. El séptimo arte tiene mucho que ganar si deja de ser cómplice del sufrimiento animal. Las películas sólo serán más bellas.
Firmantes
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Muriel Arnal, presidenta de Una Voz
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Christophe Coret, presidente y cofundador de AVES Francia
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Christine Grandjean, presidenta de C’est Enssez!
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Stéphane Lamart, presidente y fundador de la asociación Stéphane Lamart
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Julien Nibes, asociación Vida Libre
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Anissa Putois, responsable de comunicación y campañas de la asociación PETA Francia
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Amandine Sanvisens, cofundadora y directora de PAZ
Este artículo es una columna, escrita por un autor ajeno al periódico y cuyo punto de vista no compromete a la redacción.