¡Los castigos de Trump son suficientes!


El miércoles 25 de febrero, el Parlamento Europeo escuchó al ex comisario europeo Thierry Breton, al que se le prohibió entrar en territorio americano en diciembre, junto a una serie de personalidades europeas. Su crimen: haber luchado contra el “Salvaje Oeste digital”.



El famoso Reglamento de Servicios Digitales (“ Ley de Servicios Digitales »DSA en inglés) votada en 2024 responsabiliza a Gafam (acrónimo de Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft) del contenido que publican y establece sus obligaciones de moderación, bajo pena de sanciones. Sin embargo, la administración Trump ha atacado implacablemente nuestras leyes digitales, incluso a través de estrategias de influencia: las regulaciones sobre la inteligencia artificial o la protección de datos personales indignan al hombre que juró lealtad a los señores de la tecnología para su reelección en 2024.


La multa de 120 millones de euros impuesta a X (antigua Twitter) en diciembre provocó la sanción de los artífices de la DSA. Desgraciadamente, este acontecimiento forma parte de una ofensiva general contra la soberanía de la Unión Europea y de sus Estados miembros: después del juez Guillou de la Corte Penal Internacional, hace dos semanas, el diputado Eric Bothorel fue prohibido de entrar en el país por haber denunciado los abusos de la red social X.



En los últimos meses hemos vivido al ritmo de la amenaza de anexión de Groenlandia, territorio danés, tras el pésimo acuerdo comercial arrebatado a la Comisión Europea mediante la amenaza de derechos de aduana exorbitantes. Mientras tanto, las leyes migratorias trumpistas exigen el acceso a los datos biométricos de todos los europeos (huellas dactilares, reconocimiento facial), bajo amenaza de represalias.


Desde la humillación de Volodymyr Zelensky en la Oficina Oval hace apenas un año, Europa está abriendo los ojos. Está muy lejos, el libertador que reparte los miles de millones del Plan Marshall; abolido, el “líder del mundo libre” abriendo su paraguas atómico frente al “ogro” soviético; olvidado, el “policía mundial” que garantiza la paz y la prosperidad del continente europeo.



Hoy nos encontramos frente a un imperio dispuesto a hacer cualquier cosa para hacerse con los recursos que codicia (incluidos secuestros nocturnos de líderes y bombardeos de civiles) para asegurar su dominación mediante la brutalidad y las amenazas. Hoy, Europa es el último polo de resistencia al Estado de derecho y Donald Trump se lo está haciendo pagar caro.


Si los Estados Unidos de América se creen en condiciones de desempeñar “matón” (tirano) es que saben que Europa es hoy su colonia digital y militar. El volumen de negocios acumulado de Gafam en 2025 será de aproximadamente 1.580 mil millones de dólares, mientras que hoy se estima que la capitalización bursátil de Microsoft será tan alta como el PIB francés. En esta era digital, nuestra dependencia es total.



El informe presentado por Mario Draghi hace dos años dio a la Unión Europea una hoja de ruta para afirmarse como potencia autónoma, a través de 800 mil millones en inversiones estratégicas. Esto implicará la construcción de un ecosistema tecnológico europeo de vanguardia, el desarrollo de una IA soberana, la conquista de la computadora cuántica, el relanzamiento de nuestro programa espacial y, obviamente, nuestra autosuficiencia militar.


Para ello, aprovechemos la poderosa palanca de la contratación pública (15% del PIB europeo) dirigida a la producción europea en todos los sectores estratégicos. ¡No hay duda de que los 800 mil millones de dinero público del plan “RearmEU” irán a parar a los bolsillos estadounidenses!



Cuatro años después del inicio de la invasión rusa de Ucrania, Europa ya no puede contar consigo misma para garantizar la seguridad del continente. El gran hermano estadounidense no silenciará las armas, a menos que acepte cederle recursos ucranianos. Desgraciadamente, sin negar jamás la amistad que nos une al pueblo americano, ha llegado el momento de que Europa abandone su ingenuidad frente a Estados Unidos que la trata como a un enemigo.


EXPRESO ORGÁNICO


Consejero regional de Isla de Francia de 2004 a 2021, François Kalfon Es eurodiputado del Partido Socialista desde 2024.

Este artículo es una columna, escrita por un autor ajeno al periódico y cuyo punto de vista no compromete a la redacción.

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