Publicado el 3 de octubre de 2025 a las 15:33 horas,
actualizado el 3 de octubre de 2025 a las 4:55 p.m.
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El petrolero de la flota fantasma rusa interceptado por la marina francesa regresó al mar la tarde del jueves 2 de octubre, después de varios días de investigación en el marco de un “política de obstáculos” buscado por Emmanuel Macron contra estos barcos que permiten a Moscú eludir las sanciones occidentales.
El “Boracay” zarpó durante la noche del jueves al viernes y se dirigía el viernes por la mañana hacia el suroeste, según los sitios marítimos especializados Marine Traffic y Vesselfinder, alejándose de Saint-Nazaire (oeste), donde las autoridades francesas lo habían desviado y obligado a fondear.
El barco, que transportaba “un gran cargamento de petróleo” Según la justicia francesa, se dirigía hacia el Canal de Suez, según los datos transmitidos por su sistema de identificación automática (AIS), pareciendo retomar su ruta inicial que lo llevaría desde el puerto ruso de Primorsk, cerca de San Petersburgo, hasta Vadinar, en el noroeste de la India.
En esta ciudad se encuentra la segunda refinería más grande del país, operada por el grupo petrolero Nayara Energy Limited, blanco del decimoctavo paquete de sanciones adoptado en julio por la UE contra Moscú y sus socios comerciales. Nayara Energy Limited pertenece en un 49% al gigante ruso de hidrocarburos Rosneft.
“Acciones conjuntas”
El “Boracay”, un barco bajo sanciones europeas, fue abordado el sábado por comandos marinos franceses debido a “inconsistencias presentadas por el petrolero respecto de su nacionalidad” y su “ausencia de bandera”según el fiscal de Brest. Esta operación demuestra la voluntad de París “aumentar la presión sobre la flota fantasma porque claramente reduce la capacidad de Rusia para financiar su esfuerzo bélico” en Ucrania, afirmó Emmanuel Macron el jueves en Copenhague, donde se celebró una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno europeos.
Según el presidente francés, el comercio de petróleo atribuido a esta flota representa “más de 30 mil millones de euros” para el presupuesto de Rusia, y permite la financiación “30 a 40% de su esfuerzo bélico” contra Ucrania. El jefe de Estado francés anunció una reunión “en los próximos días” jefes de personal, “en coordinación con la OTAN, en el marco de la Coalición de Voluntarios” países dispuestos a ofrecer garantías de seguridad a Ucrania, para “construir acciones comunes”.
Esta flota está compuesta por varios cientos de barcos clandestinos que permiten a Moscú exportar su petróleo, principal fuente de ingresos del Kremlin. El opaco modo de funcionamiento de estos barcos (cambios frecuentes de bandera, propietarios instalados en paraísos fiscales, transpondedores frecuentemente apagados, etc.) dificulta su localización y conexión con Moscú. Unos 444 barcos están sujetos a sanciones de la Unión Europea.
“Piratería”
Para el presidente ruso, Vladimir Putin, el abordaje del “Boracay” es una cuestión de “piratería”. “El petrolero fue abordado en aguas neutrales, sin ningún fundamento. Obviamente buscaban algo, material militar, drones o cosas así. Pero no hay nada de eso allí”.declaró desde Sochi, en el suroeste de Rusia, al tiempo que afirmó que “No está claro hasta qué punto está vinculado a Rusia”.
El “Boracay”, un petrolero de 244 metros de eslora construido en 2007, recibe varios nombres, incluido “Pushpa”, y anteriormente estuvo registrado bajo siete banderas diferentes (Djibouti, Gabón, Hong Kong, Saint Kitts y Nevis, Liberia, Islas Marshall, Mongolia), según el sitio web www.opensanctions.org.
También se ciernen dudas sobre su posible implicación en los sobrevuelos de drones que perturbaron el tráfico aéreo en Dinamarca a finales de septiembre, país frente a cuyas costas navegaba en el momento de los hechos. Emmanuel Macron, sin embargo, llamó a quedarse “mucho cuidado” sobre el papel del barco en estos sobrevuelos y la investigación abierta en Francia no se refería a este asunto.