Dos crisis y una semana de tensión para el gobierno.


El ejecutivo quedó atrapado en las tenazas. Mientras se intensifica la ira agrícola por la gestión gubernamental de la enfermedad de la piel grumosa (LCD), se está gestando otra crisis a medida que se acercan los plazos para el acuerdo UE-Mercosur. Y esto, casi dos años después de un movimiento que sacudió al país. Durante todo el fin de semana, muchos agricultores se movilizaron, especialmente en el suroeste.



Este lunes 15 de diciembre, la Ministra de Agricultura, Annie Genevard, abrió la puerta a una ” discusión “ sobre el procedimiento actual para combatir al DNC, es decir, el sacrificio de ganado. Muy contagiosa en el ganado vacuno pero no transmisible al hombre, la enfermedad provoca el sacrificio de los animales afectados, restricciones de viaje y “vacunación de emergencia” en un radio de 50 kilómetros. Una situación en estos momentos “bajo control” según el ministerio, mientras que un primer caso fue detectado el domingo 14 de diciembre en Aude.


Medidas fuertemente cuestionadas por ganaderos y sindicatos, en particular la Confederación Campesina y la Coordinación Rural. Las acciones están aumentando, especialmente en el suroeste, reviviendo el espectro de la ira agrícola en 2024. Las tensiones se ven reforzadas por el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y los Estados del Mercosur, que probablemente se aprobará esta semana a pesar de la oposición de Francia.


• Un acuerdo que prevé una inmensa zona de libre comercio


El Acuerdo UE-Mercosur es un tratado comercial y político negociado entre la Unión Europea por un lado y el Mercosur por el otro. Su objetivo es crear una zona de libre comercio que abarque a más de 750 millones de consumidores. Objetivo principal: facilitar las exportaciones europeas de automóviles, maquinaria, vinos y bebidas espirituosas a países latinoamericanos. A cambio, se simplificaría la entrada a la Unión de productos agrícolas sudamericanos como la carne, el azúcar, el arroz, la miel o la soja.


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Las mayores tensiones se refieren a la liberalización de las importaciones de carne vacuna, particularmente de Argentina y Brasil. Las organizaciones que defienden a los obtentores europeos, entre ellos los franceses, denuncian la competencia desleal de los agricultores sudamericanos, que se benefician de menores costos de producción y regulaciones menos restrictivas.


Diferentes obligaciones que empujan a Francia a oponerse a este acuerdo. Pide el establecimiento de “cláusulas espejo” para que los productos importados por los países del Mercosur sigan los mismos estándares de producción que en la UE, así como controles sanitarios reforzados.


· Francia pide un aplazamiento de la votación… sin éxito


Emanuel Macron “pidió al presidente de la Comisión que pospusiera el examen del acuerdo”creyendo que “La cuenta no está ahí para proteger a los agricultores franceses”. Una petición que quedó vacía: la Comisión Europea reafirmó este lunes su intención de firmar el acuerdo en los próximos días y quiere rubricar el tratado en la cumbre del Mercosur del 20 de diciembre en Brasil. “La firma de este acuerdo tiene hoy una importancia crucial, tanto económica como diplomática y geopolítica”respondió la Comisión.


Paralelamente, en el Senado, la cuestión agrícola también se abordará el martes 16 de diciembre, con el examen de una propuesta de resolución europea al Gobierno para llevar el asunto al Tribunal de Justicia de la UE para impedir la ratificación del acuerdo.


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· Medidas de “salvaguardia” consideradas insuficientes


Antes del Consejo Europeo y de la votación de los Veintisiete, el Parlamento Europeo decidirá primero el martes sobre ciertos puntos candentes del acuerdo entre la UE y Mercosur.


Los eurodiputados examinarán en Estrasburgo las medidas de “respaldo”. Con este dispositivo, la Unión Europea promete una “seguimiento reforzado” los productos más sensibles como la carne vacuna, las aves, el arroz, la miel, los huevos, el ajo, el etanol y el azúcar, y la intervención en caso de desestabilización del mercado. Medidas que pretenden tranquilizar a los agricultores europeos, pero también apaciguar a Francia.


Los estados europeos ya han aprobado esta cláusula de salvaguardia. Pero el Parlamento Europeo aún podría consolidarlo.


· Un fin de semana ajetreado, una manifestación el jueves en Bruselas


El jueves 18 de diciembre comenzará el Consejo Europeo: los 27 Estados miembros de la Unión Europea deberán decidir sobre el acuerdo. La Comisión Europea desea obtener luz verde de los Estados europeos antes de una votación prevista para el sábado 20 de diciembre. Una Comisión que “Espera tener todas las condiciones para un fichaje el próximo fin de semana”precisa su portavoz Paula Pinho.


“Si no hay un compromiso esta semana, corremos el riesgo de una grave crisis europea. Será un gran fracaso para la Comisión, para Alemania y para España”advierte un diplomático europeo, bajo condición de anonimato.


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Alemanes, españoles y escandinavos confían en este acuerdo para reactivar una economía europea que lucha frente a la competencia china y los impuestos aduaneros estadounidenses. Por lo tanto, Francia tendrá dificultades para bloquear este tratado que sólo necesita una mayoría cualificada para ser adoptado. Italia, que ha tenido frío y calor, podría hacer el papel de árbitro.


Al mismo tiempo, está prevista una manifestación para el jueves, primer día del Consejo Europeo, en Bruselas. Los sindicatos agrícolas, incluido el FNSEA del lado francés, esperan que hasta “10.000 manifestantes”muchos de ellos agricultores franceses.


· ¿Un tratado comercial firmado el sábado?


A Ursula von der Leyen le gustaría rubricar el tratado comercial el sábado 20 de diciembre, durante la cumbre del Mercosur en Foz do Iguaçu, Brasil. “Es ahora o nunca”insiste una fuente de la Comisión, sobre las negociaciones iniciadas hace más de veinticinco años.


Pero si el tratado se firma el sábado, el juego aún no habrá terminado. Queda un último paso, el de la adopción definitiva del acuerdo UE-Mercosur en el Parlamento Europeo, previsto a priori para principios de 2026.


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Fuentes internas esperan una votación reñida en la cámara, donde pesarán las consideraciones nacionales. Todos los bandos políticos combinados, “Todos los franceses votarán en contra, la mayoría de los polacos también”pronostica un buen conocedor de los equilibrios parlamentarios. Al sumar la izquierda radical y la extrema derecha, “ya hemos llegado a los 300 opositores”calcula, al tratado, de un total de 720 funcionarios electos.

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