¿Cuánto podría costarle a Europa esta contaminación?


Los contaminantes perennes (PFAS) son muy caros para la sociedad. Estas sustancias químicas persistentes, omnipresentes en nuestra vida cotidiana, podrían costar a la Unión Europea hasta 1.700 millones de euros de aquí a 2050, según un informe publicado este jueves 29 de enero a petición de la Comisión Europea.


La contaminación con PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) tiene importantes consecuencias para la salud humana: enfermedades y complicaciones de salud como aumento de los niveles de colesterol, cánceres, problemas de fertilidad e incluso desarrollo fetal. Las consecuencias de las PFAS en el medio ambiente tampoco son insignificantes, ya que contaminan el agua y el suelo y alteran procesos naturales como la polinización.


Los costes para remediarlo son considerables: entre 330 mil millones de euros y 1.700 mil millones, en veinticinco años. Esto es lo que intenta cuantificar este estudio, que establece cuatro escenarios de gasto en función del alcance de las medidas decididas por Bruselas contra los PFAS.



Estos escenarios son estimaciones que probablemente subestiman los costos sanitarios, ya que los autores del informe se limitaron al análisis de sólo cuatro PFAS (PFOA, PFOS, PFHxS y PFNA). “Le TV BUS Canal de comunicación urbana” vuelve a estas hipótesis.


• El escenario del status quo en 440 mil millones de euros


EL negocio como siempre es caro… De hecho, si la Unión Europea no hace nada para invertir la tendencia de la contaminación por PFAS, el estudio estima que el coste social podría ascender a 440 mil millones de euros. Los costos de salud se dispararían, particularmente para las poblaciones en riesgo: niños, personas ubicadas cerca de sitios contaminados por estos “contaminantes eternos” y trabajadores expuestos en la industria.


Según el informe, si no se adoptan restricciones para reducir la producción de PFAS en Europa, el número de sitios contaminados podría llegar a 14.200, frente a los 11.500 actuales.


• El escenario más optimista: 330 mil millones de euros


El escenario de 330 mil millones de euros corresponde al cese total de la producción y el uso de PFAS, pero sin tratamiento adicional del agua potable ni tratamiento específico de las aguas residuales. En este caso, también son los costes relacionados con la salud los que concentran una gran parte del gasto. Este es seguramente el escenario más envidiable, pero que requiere medidas firmes por parte de la Unión Europea para prohibir completamente las PFAS en Europa.



• Un escenario astronómico… de 1.700 millones de euros


El escenario más caro, que asciende a 1,7 billones de euros, se calcula sobre la base del cumplimiento de la norma de calidad medioambiental para las aguas subterráneas y superficiales, fijada en 4,4 nanogramos de PFAS por litro (ng/L), y esto para 24 PFAS diferentes. Para alcanzar este ambicioso objetivo, habría que gastar cerca de 80 mil millones de euros al año para limpiar el suelo y tratar las aguas residuales.


• Un marco para una futura ley sobre PFAS


Elaborado por consultoras, el informe publicado este jueves debería ayudar a la Unión Europea a preparar una futura ley sobre las PFAS. La Comisaria Europea de Medio Ambiente, Jessika Roswall, ya ha declarado que “Este estudio pone de relieve la urgencia de actuar”, indicando que “Los consumidores están preocupados, y con razón”. Manifestó que, en su opinión, “Aclarar la situación relativa a las PFAS y prohibir su uso por parte de los consumidores es una máxima prioridad tanto para los ciudadanos como para las empresas”.


Desde las cajas de pizza hasta la ropa, a la Comisión Europea le gustaría prohibir los contaminantes eternos en los productos de consumo cotidiano, con excepciones en sectores estratégicos, como el médico. Pero no se espera su proyecto de ley antes de finales de 2026 como muy pronto, con muchas incertidumbres en cuanto a las exenciones de las que podrían beneficiarse determinadas industrias.


Para legislar, Bruselas necesita primero dos dictámenes decisivos de la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA), en marzo sobre la evaluación de riesgos de las PFAS y a finales de 2026 sobre el impacto socioeconómico de una prohibición en la UE.



Las organizaciones ecologistas critican a la UE por retrasar la legislación, bajo la presión de los lobbys industriales. La comisaria europea Jessika Roswall, por su parte, reconoce “discusiones difíciles” para productos que no están destinados directamente a los consumidores.


• Prohibiciones existentes


A la espera de la futura ley, la Unión Europea ya ha actuado contra determinadas PFAS a nivel sectorial. En el agua potable, una directiva impone desde enero un umbral máximo de 0,1 microgramos por litro para la concentración añadida de 20 PFAS (incluidos PFOA, PFOS, PFHxS) considerados “de preocupación para el agua destinada al consumo humano”.


Los eurodiputados también legislaron sobre los envases de alimentos con concentraciones máximas de PFAS a partir de agosto, o sobre los juguetes, en los que se prohibirán los contaminantes eternos y los alteradores endocrinos de aquí a 2030.


Francia, por su parte, ha tomado la delantera en productos de uso cotidiano. Desde el 1 de enero, una ley prohíbe el uso de determinados PFAS en ropa, calzado, cosméticos y ceras para esquí, con algunas excepciones.

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