Janet Lewis, médica del hospital de Montpellier, acaba de serle infiel a su marido, el comisario de policía Clément Becker. Decidida a salvar su matrimonio, propone volar esa misma noche para pasar un fin de semana en Roma, donde remendan cosas. La escena tiene lugar en el episodio 1273 de “Un si grand soleil”, la telenovela diaria de France Télévisions, llena de traiciones, asesinatos e innumerables idas y vueltas. Cuatrocientos episodios después, Olivier Szulzynger, creador y guionista de la serie con 3 millones de espectadores, ya no asume este reflejo. “kitsch” que tiene desde hace mucho tiempo: sellar o consolidar una pareja enviándola al aeropuerto. Como si la felicidad tuviera que ir acompañada de un gasto de CO2. “A veces pudimos dar la impresión de estar financiados por Total… ¡pero no es el caso! » Mientras la emergencia ecológica se ha convertido en una cuestión existencial, el apodado emperador de la telenovela francesa, cocreador de “Plus belle la vie”, admite que la ficción televisiva va a la zaga.
Como si tuviera lugar en un mundo paralelo donde la crisis medioambiental no fuera realmente un problema. Este es el veredicto del Observatorio de la ficción, creado en 2024, que analizó 268 horas de programación (es decir, una cuarta parte de la producción anual francesa): si se menciona la ecología…