para ir más lejos
En 2019, el cantante Hugues Aufray concedió una entrevista a “l’Obs” para explicar cómo refrescarse. Su consejo moderadamente original (beber agua, estar a la sombra) habría irritado a un escritor más antiguo, Séneca. En “Cuestiones naturales”, el filósofo estoico se queja de la indolencia de los hombres de su tiempo que, temiendo demasiado calor, “comer nieve” y hazlo “caigan en pedazos en sus copas, no sea que entre cada sorbo su vino se entibie”. Mientras que, debido al calentamiento global, nuestros veranos se están volviendo tórridos y, a partir de mayo, surgen inevitables debates sobre la mejor manera de superar la ola de calor: ¿deberíamos beber té caliente como los Touareg? – no es inútil dar un pequeño rodeo por la Historia, para comprender cómo nuestros antepasados impedían que los cuerpos “Estamos agotados por el flujo continuo, y nuestras fuerzas se pierden por la transpiración excesiva”dice Séneca.
Según fuentes antiguas, el emperador romano Heliogábalo hizo “lleva nieve a tu huerto, para tener una montaña en verano”. Encontramos historias similares en el Irak abasí: se dice que el califa al-Mahdi hizo bajar hielo de…