La liberación del controvertido collar con IA suspendido en la Unión Europea

Tras una controvertida campaña publicitaria en el metro de París, el collar dotado con inteligencia artificial que puede escuchar conversaciones de personas grabadas sin su consentimiento no estará disponible de inmediato.

Este extraño collar, que parecía sacado de un episodio de Black Mirror y capaz de escuchar conversaciones de personas grabadas sin su consentimiento, había generado polémica. Y empuja a su diseñador a repensar su estrategia, mientras que su producto plantea muchas preguntas sobre el respeto a la vida privada.

Aunque no está disponible para su compra en Francia, pero tampoco en toda la Unión Europea, la start-up estadounidense Friend ha anunciado que aplazará por el momento su venta para respetar el Reglamento europeo de protección de datos (RGPD), según reveló “Les Echos” este fin de semana.

“Queremos asegurarnos de que cumplimos totalmente con el RGPD antes de enviar el colgante a la UE, en lo que estamos trabajando actualmente con nuestro equipo legal europeo”declaró al periódico el director general de Friend, Avi Schiffmann.

Incluyendo un micrófono que escucha constantemente al usuario y su entorno, el concepto permite hacer cualquier pregunta a este nuevo “amigo”, quien luego responde mediante un mensaje en una aplicación que utiliza Gemini, la IA de Google. Pero eso no es todo: también puede sugerir actividades o interactuar con su portador de forma espontánea dependiendo de lo que haya observado la IA.

Este collar blanco había despertado la curiosidad de los parisinos desde principios de año. En cuestión: una gran campaña publicitaria en el metro de la capital que muestra el objeto acompañado de frases intrigantes: “ Siempre estaré de acuerdo en tomar un café contigo. “, ” Nunca dejaré platos en el fregadero. “.

Una estrategia de comunicación agresiva que también provocó la hostilidad de los usuarios del metro. Muchos de estos carteles fueron arrancados o cubiertos de grafitis, denunciando la intrusión en la vida privada. Incluso en las redes sociales, donde los internautas compartieron su miedo ante esta campaña publicitaria, estableciendo a menudo paralelismos con “Black Mirror”, una serie distópica de Netflix sobre nuestra dependencia de la tecnología.

El diputado ambientalista Jeremy Jordanoff había invitado a la Comisión Nacional de Informática y Libertades (Cnil) a abrir una investigación por sospechas de incumplimiento de las obligaciones de respetar la vida privada.

Este collar, valorado en 113 euros en la Unión Europea, ha vendido 3.000 ejemplares en Estados Unidos según la revista “Fortune”.

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