La madrugada del miércoles, Karine Buisset, una ciudadana francesa de 54 años que trabajaba para Unicef, murió en Goma, una ciudad en el este de la República Democrática del Congo, después de “que la casa que ocupaba había sido impactada por un artefacto explosivo”, relata el centro de represión de crímenes internacionales de la Fiscalía Nacional Antiterrorista (Pnat).
Los hechos aparecen “en relación con una situación de conflicto armado entre las fuerzas congoleñas y el llamado movimiento M23”indicó el Pnat. Situadas a varios cientos de kilómetros de Goma, las fuerzas de Kinshasa llevan a cabo periódicamente ataques con drones de largo alcance contra posiciones del M23 en el este. El M23 también utiliza drones kamikazes en el frente, según fuentes de seguridad.
El portavoz del M23, que desde finales de 2021, con el apoyo de Ruanda y su ejército, se ha apoderado de gran parte del este de la República Democrática del Congo, una región rica en recursos y asolada por treinta años de conflicto, acusó al ejército de la República Democrática del Congo de haber llevado a cabo este ataque.
Por su parte, el gobierno de la República Democrática del Congo (ya no representado en Goma, bajo control del M23) aseguró el miércoles que no “sería capaz de emprender una acción que contradice los valores que siempre ha defendido”compartiendo su “tristeza profunda” tras la muerte de Karine Buisset y homenaje al personal humanitario en la República Democrática del Congo.
Kinshasa anunció una investigación sobre “las circunstancias” Y “el origen de las explosiones” hacer “toda la luz sobre los hechos”sin más detalles.
Las investigaciones, encomendadas a la Oficina Central de Lucha contra Crímenes de Lesa Humanidad de Gendarmería Nacional (OCLCH), deberán esclarecer “las circunstancias de la comisión de los hechos” Y “mantener informados a los familiares de la víctima”le dijimos al Pnat.
“En Unicef estamos profundamente consternados e indignados por la muerte de nuestra colega Karine Buisset, asesinada durante un ataque con drones contra un edificio que albergaba a trabajadores humanitarios en Goma”declaró el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, expresó su “indignación” a través de la voz de su portavoz Stéphane Dujarric. “El personal humanitario nunca debe ser un objetivo. Esto es derecho internacional. (…) Hay que respetarlo”subrayó este último.
Karine Buisset, que vive desde hace diez años en Bretaña, en Morbihan, donde residió entre sus misiones para Unicef, es presentada por sus vecinos como una persona. “tener el corazón en la manga”, informa el diario local “Le Télégramme”.