Por qué son preocupantes las huelgas en las plantas desaladoras de agua

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Alrededor del Golfo Pérsico, mientras la guerra en Medio Oriente entra en su duodécimo día, los ataques a las instalaciones de tratamiento de agua de mar están aumentando, dañando la infraestructura que desempeña un papel vital en la región, dice la economista del agua Esther Crauser-Delbourg.


Después del petróleo, el agua está en el centro de toda la atención. Una planta desalinizadora resultó dañada el domingo 8 de marzo en Bahréin por un ataque con drones iraníes. La víspera, Teherán había acusado a Washington de haber llevado a cabo un ataque similar en la isla de Qeshm, que habría afectado el suministro de agua a 30 pueblos.



En una de las regiones más secas del mundo y donde la disponibilidad de agua es diez veces inferior a la media mundial según el Banco Mundial, las plantas desaladoras tienen un papel vital para la economía y el consumo de agua potable de sus millones de habitantes.


Además, “consumo de agua (y) es muy importante. (…) En Francia, consumimos una media de unos 150 litros de agua sanitaria al día y por persona. Pero en ciudades como Riad o Dubái casi llegamos a los 400 litros”explica a “New Obs” Esther Crauser-Delbourg, economista del agua, como puede ver en el video en la parte superior del artículo.



Oriente Medio depende mucho de sus plantas desaladoras. En los Emiratos Árabes Unidos, el 42% del agua potable proviene de estas fábricas, el 90% en Kuwait, el 86% en Omán y el 70% en Arabia Saudita, detalla una nota del Instituto Francés de Relaciones Internacionales de 2022.


Fábricas que son muy vulnerables a los cortes de electricidad que les abastecen, pero también a una posible contaminación del agua de mar, en particular por vertidos de petróleo, afirman varios expertos a la Agencia France-Presse. (Eso) podría hacer que el agua sea aún más complicada de desalinizar. Sabemos cómo hacerlo, pero requerirá aún más energía, en un momento en el que estamos en tensión. », señala Esther Crauser-Delbourg.



“Si hubiera ralentizaciones o restricciones en el uso del agua en centros urbanos muy grandes, por ejemplo Dubai, potencialmente veríamos una forma de éxodo”estima el especialista. Éxodo que afectaría principalmente a expatriados o familias adineradas, “Quién podría irse a otra parte hasta que se resuelva el conflicto”.

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