Dice que se llama Francisco. Con una mina antitanque pegada al pecho, es filmado y apuntado con una pistola por un superior que lo empuja sin contemplaciones y lo insulta en ruso: “Pequeño pedazo de mierda, hoy vas a ser abrelatas”. » Con la cabeza gacha, el soldado africano avanza resignado por un pasaje subterráneo hacia su misión suicida. El ruso bromea sin alegría: “Él va a ir a saltar al bosque”. En otras imágenes, una decena de soldados africanos vestidos de uniforme cantan una canción de guerra ugandesa, “Omoto wa waka”, en medio de un bosque cubierto de nieve. Otro soldado ruso los filma y los llama tropas. “desechable” : “Dondequiera que vayan, no será la misma canción” él se ríe. Estos dos vídeos, compartidos el 9 y 11 de enero en la plataforma X, llamaron la atención mundial sobre el destino de los “hostigadores” del ejército ruso.
¿Cuantos hay? Al menos 1.500, quizás 3.000 o 4.000 según algunos investigadores. Desde hace un año, sus testimonios de angustia abundan en la prensa internacional, entre los que se encuentran atrapados en el barro de Donbass y los más afortunados, capturados por el ejército ucraniano. La colección…