“Vi el odio en los ojos de los soldados israelíes”, “Nos trataron como a infrahumanos”detallan a su vez Adrien Berthel, webmaster de una ONG medioambiental y Prune Missoffe, ex jefa de análisis y promoción del Observatorio Internacional de Prisiones.
Los dos activistas, que defienden “no violencia”tenía como objetivo levantar el bloqueo humanitario. A principios de octubre, sus barcos se encontraban en aguas internacionales, saliendo de Túnez hacia Gaza, para transportar, entre otras cosas, alimentos y medicinas por iniciativa de la Flotilla Global Sumud. Fue en mitad de la noche del 2 de octubre cuando una veintena de barcos del ejército israelí los interceptaron.
“Fuimos humillados y llamados terroristas”
Fuertemente armados, los soldados los condujeron hasta el puerto, donde siguieron horas de espera, con las manos atadas y 500 arrodillados en el suelo. Los activistas, incluida la activista sueca Greta Thunberg, están sufriendo “disparos” y de “múltiples humillaciones” destinado a aquellos a quienes Itamar Ben-Gvir, Ministro de Seguridad Nacional y figura de la extrema derecha israelí presente en el lugar, describe como “terroristas”.
Después de cinco días de detención, “sin acceso a medicamentos, agua embotellada ni protección sanitaria”los miembros del convoy humanitario, fueron expulsados a Grecia antes de regresar a Francia por sus propios medios. Hoy denuncian condiciones de detención que “Muchos palestinos han estado viviendo durante años”, el incumplimiento de sus derechos internacionales, así como “arresto ilegal”.