Video Rusia está preparando una “provocación” armada en Polonia para poner a prueba a la OTAN, según la inteligencia estadounidense. El primer ministro polaco, Donald Tusk, dice que espera “meses críticos”. La amenaza es suficiente para reavivar un trauma profundo, en un país invadido varias veces por su inmenso vecino, explica François Reynaert, en este nuevo episodio de nuestra serie “Dis, Uncle Obs”.
La inteligencia estadounidense ha alertado a Varsovia sobre la posibilidad de una incursión terrestre de las fuerzas rusas dentro de unos meses, informó el sitio de noticias polaco Onet a finales de la semana pasada, citando fuentes cercanas a la presidencia polaca. Este ataque podría ir acompañado de una ofensiva con drones contra infraestructuras críticas.
Si bien Donald Tusk dice que espera “meses críticos”, la alerta llega en un contexto ya de por sí tenso. Durante varios meses, Rusia ha estado librando lo que se puede llamar una “guerra híbrida” en Polonia. Los “incidentes” se multiplican: un misil que cae allí “por error”, drones que sobrevuelan el territorio, explosiones “inexplicables” en una vía ferroviaria. Todo indica que Polonia está en primera línea contra el ogro ruso.
Hay razones geográficas obvias para esto. El país comparte frontera directa al norte con la provincia de Kaliningrado, este pequeño triángulo que, desde 1945, es una ventana que Moscú abre al Báltico. Más al sur, otra larga frontera con Bielorrusia, donde reina un dictador aliado y un vasallo de Putin. Entre ambos, una zona ultrasensible, el corredor de Suwalki, una larga franja de tierra que forma la frontera con Lituania y, por tanto, tiene una gran importancia estratégica: si se corta, se imposibilita toda comunicación terrestre con los tres Estados bálticos, miembros de la UE y de la OTAN. Otra razón explica los temores de Varsovia hacia Moscú: la larga y dolorosa historia que une a ambos países, recuerda François Reynaert, alias Tío Obs, en el vídeo que encabeza el artículo.