“Parece que soy el símbolo de todos los males”


El sábado 6 de julio de 2019, Jeffrey Epstein se prepara para salir de Francia a bordo de su jet privado y ultima los detalles de su próxima semana. A la mañana siguiente, en Nueva York, se reunió con uno de sus abogados en su casa del Upper East Side, siete pisos que se extienden hacia el cielo entre Madison Avenue y 5.mi Avenida. El abogado tiene una jugosa historia que contar, la de un multimillonario, jefe de un casino de Las Vegas y amigo de Donald Trump, obligado unos meses antes a dimitir del Partido Republicano tras acusaciones de abuso sexual. “Te hará reír” predijo su consejo. Luego, el lunes, Epstein regresará a Little Saint James, su isla privada en el Caribe, con Steve Bannon, el siempre desaliñado ex estratega de Donald Trump, y un equipo de filmación. Allí se rodarán varias escenas de un documental destinado a rehabilitarlo.


Ninguna reunión se llevará a cabo. A las 11 de la noche, Jeffrey Epstein envió a Bannon un conciso mensaje. “Todo está cancelado”. “¿Ya no volverás?” » se pregunta el exasesor de Trump. El mensaje quedará para siempre sin respuesta: Epstein acaba de ser arrestado mientras desciende de su jet Gulfstream en…

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