Sobre el papel, la selección francesa llegó a Dallas para disputar su semifinal con argumentos: un capitán, Kylian Mbappé, recuperado en el mejor momento, revelaciones que confirman en ataque -Doué, Barcola, Olise-, un centrocampista de altísimo nivel y una defensa que hasta entonces sólo había encajado dos goles. Y, sobre todo, una calidad de juego y una sensación de tranquilidad y de placer sobre el terreno de juego que permitieron a los ‘bleus’ vislumbrar una tercera final consecutiva en tres Mundiales.
Sí, pero Didier Deschamps, que juega su último Mundial en un banquillo que ocupa desde hace 14 años, había avisado antes del partido: la favorita era España. España, vigente campeona de Europa, que había vencido a Francia en sus dos últimos enfrentamientos y, en particular, en la semifinal de la Eurocopa 2024 (2-1).
No sabemos si la profecía se cumplió por sí sola, pero después de un comienzo equilibrado del partido, bastó a la selección española con abrir el marcador con un penalti de Oyarazabal en el minuto 22 – tras una falta de Lucas Digne sobre un Yamine Lamal insostenible – para ver a la mecánica francesa enloquecer ante una Roja que estaba segura de su juego y que no en vano es la mejor defensa de la competición. En el descanso, Francia iba perdiendo 1-0 sin mostrarse realmente peligrosa.
La segunda mitad continúa en el mismo ambiente, los ‘bleus’, donde Rabiot, advertido en la primera mitad fue sustituido por Koné, no logran preocupar al muy fiable portero español Unai Simón. Y fue España quien duplicó la ventaja en el minuto 58, gracias a Pedro Porro tras una pared de libro.
En el minuto 72, Deschamps hizo sus últimos cambios, incluida la entrada de Cherki en lugar de Olise. Pero si los ‘bleus’ presionan e insisten es en vano: Mbappé no más que sus compañeros consiguen preocupar a una España que tiene el control. A pesar de dos intentos tardíos de Dembélé en el tiempo adicional, Francia perdió 2-0.
España, que aspira a un segundo título después de 2010, se enfrentará el domingo al ganador de la semifinal entre Argentina e Inglaterra que se jugará el miércoles por la noche. Los ‘bleus’ tendrán que conformarse con el partido por la 3ª plaza, la noche del sábado al domingo en Miami, por el último en el banquillo francés de Didier Deschamps, que este martes se convirtió en el poseedor del récord de partidos mundialistas para un entrenador.