Es una marejada. Desde que Zohran Mamdani ganó la alcaldía de Nueva York en noviembre, una ola de jóvenes candidatos socialistas ha recorrido Estados Unidos tras su estela. Ganaron el ayuntamiento de Seattle, con Katie Wilson, de 43 años, y pronto el de Washington DC, donde Janeese Lewis George, de 38 años, acaba de ganar las primarias demócratas. Y se preparan para llegar con fuerza al Congreso durante las elecciones de mitad de período del próximo noviembre. Mamdani celebró la victoria en Nueva York de tres candidatos que había apoyado en las primarias a la Cámara de Representantes. Todos prometieron“abolir ICE” (la policía de inmigración), denunció la “genocidio” en Gaza y pidió “imponer impuestos a los ricos”. En Denver, Melat Kiros, de 29 años, derrotó a un progresista que había estado en el cargo durante quince mandatos. En Michigan, Abdul el-Sayed, de 41 años, va camino de ganar las primarias senatoriales el 4 de agosto. Esta joven guardia mixta en busca de justicia social está decidida a luchar contra el centrismo de su partido considerado incapaz de oponerse a Trump, de romper con Israel (cambio tectónico, el 74% de los demócratas piden recortar la ayuda militar al Estado judío) y de quedarse sin ideas desde la berezina de Joe Biden.
¿Cómo interpretar esta fuga por la banda izquierda? Los expertos lo comparan con el Tea Party, este populismo de derecha que sacudió al establishment republicano bajo Obama y le preparó la cama al presidente del MAGA. Desde ambos extremos del espectro político, se está gestando una revuelta contra la globalización,…