¿Qué futuro para Ademe? Desde hace varios meses –desde que la extrema derecha propuso su abolición total durante el examen del proyecto de ley para simplificar la vida económica– la pregunta se plantea.
La Agencia de Medio Ambiente y Gestión de la Energía nació en el contexto de la primera crisis del petróleo (1973-1974) por iniciativa del Primer Ministro Jacques Chirac. Hoy reúne a tres agencias y organizaciones públicas y se ha consolidado como un actor importante en la transición ecológica en todas sus dimensiones.
A lo largo de los años, sus misiones se han ampliado a petición de los sucesivos gobiernos: restauración de la calidad del aire, gestión de los residuos, de los lugares contaminados y de los vertederos industriales y domésticos, lucha contra el ruido y, sobre todo –esta es su actividad principal–, eficiencia energética, desarrollo bajo en carbono.
Algo bastante raro como para señalarlo, la calidad de la gestión de Ademe fue recientemente elogiada por el Tribunal de Cuentas y la Inspección General de Finanzas, que también recomendó en un informe un aumento de su plantilla en 2024. Hay que decir que Ademe apoya de manera muy concreta a los hogares, las empresas y las autoridades locales en proyectos que generan economías sostenibles, empleos anclados en los territorios y beneficios para el medio ambiente.
Ademe es así el actor principal en la descarbonización de las empresas, permitiéndoles escapar de su dependencia de los combustibles fósiles en un momento de crisis climática y económica. A través del Fondo Chaleur, se han apoyado cerca de 11.200 instalaciones de energía baja en carbono y de recuperación de energía, con una inversión de 18.000 millones de euros, inversiones que han beneficiado principalmente a las empresas locales.
Renovación y construcción de edificios bien aislados, implantación de soluciones energéticas robustas y adaptadas a los recursos y al clima locales, redes de calefacción… todos los cargos electos locales lo dicen: Ademe es un socio valioso e imprescindible en sus proyectos. Moviliza créditos de intervención, sin los cuales la realización de muchos proyectos se convertiría en un dolor de cabeza. Pero eso no es lo principal: los funcionarios electos aprecian la proximidad y la disponibilidad de los agentes de Ademe, sus consejos, su experiencia y su conocimiento del terreno.
Ademe es, por tanto, una palanca importante para la modernización económica, la reducción del gasto energético y la resiliencia frente a los peligros geopolíticos y los sucesivos aumentos del coste de los combustibles fósiles para los actores públicos y privados.
Sin embargo, en los últimos dos años, Ademe ha sufrido ataques a sus recursos humanos, mientras que sus misiones se han vuelto más pesadas y las expectativas de quienes participan en el terreno aumentan. Es en este contexto que el gobierno anunció su deseo de integrar las direcciones regionales de Ademe en las direcciones regionales de Medio Ambiente, Planificación y Vivienda (Dreal) y ponerlas bajo la autoridad del prefecto en nombre de un llamado ” eficiencia “. ¿El vehículo? El proyecto de ley destinado a “fortalecer el Estado local, coordinar su acción con las autoridades locales y asegurar a los tomadores de decisiones públicas”presentado al Consejo de Ministros el 20 de mayo.
¿De qué se trata realmente? ¿Para aportar sangre nueva a los servicios estatales en las regiones que están al borde del agotamiento? ¿Para poner en orden una agencia que se toma en serio su misión, como lo demuestra recientemente la retirada –por orden de Matignon– de las veintitrés fichas técnicas destinadas a apoyar a los cargos electos en la transición ecológica de su territorio, aunque explícitamente ordenadas por el gobierno que la precedió? ¿Actuar sobre la renuncia del Estado, frente a la amenaza concreta que representa el cambio climático? ¿Ceder a la presión de los grupos políticos de derecha y de extrema derecha enviando una “señal”? ¿Abrir el camino a una abolición pura y simple de Ademe?
En su dictamen sobre el proyecto de ley, emitido recientemente, el Consejo de Estado –lejos de confirmar la “solidez jurídica del proyecto”, como afirmó con gran confianza el ministro de Transición Ecológica a los miembros de la junta directiva de Ademe, apunta a un modo de organización “sin precedentes”a “integración” OMS “No le parece satisfactorio en términos de buena administración”. También subraya que la provisión automática de personal “infringiría los derechos contractuales de los empleados afectados” Y “no parece justificado por un interés general suficiente”.
Sin precedentes en la historia de la institución, el consejo de administración de Ademe (personalidades calificadas, representantes de la comunidad, representantes del personal de todos los orígenes y colores políticos) adoptó por una gran mayoría una resolución formal pidiendo al gobierno que abandonara su desastroso proyecto. Es extremadamente raro que un operador público se oponga a una negativa tan explícita ante su autoridad de control. Nos parece imposible ignorar su advertencia.
Ansiosos por preservar una herramienta que funcione, preocupados por los ataques recurrentes e injustificados sufridos por Ademe, denunciamos firmemente el plan de desmantelar la agencia y brindamos nuestro apoyo a su junta directiva y a sus empleados movilizados para mantener su autonomía e integridad.
Llamamos al gobierno a escuchar las palabras de los cargos electos en el terreno, de las empresas que han llevado a cabo proyectos de descarbonización, de los expertos del mundo energético, a abandonar su proyecto y a retomar un diálogo fructífero con Ademe, acorde con la ambición energética y climática que tiene para nuestro país.
EXPRESO ORGÁNICO
Stéphane Delautrette Es diputado socialista por Alto Vienne y presidente de la Delegación para las Comunidades Territoriales y la Descentralización. Sandrine Le Feur Es diputado renacentista por Finistère y presidente de la Comisión de Desarrollo Sostenible y Ordenación del Territorio. Dominique Voynet Es diputado ecologista por Doubs y ex ministro de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente (1997-2001).
Este artículo es una columna, escrita por un autor ajeno al periódico y cuyo punto de vista no compromete a la redacción.