para ir más lejos
Israel fue creado hace casi 78 años con unos pocos sueños. El país, destinado a ser un refugio para judíos perseguidos de todo el mundo, debería ser lo suficientemente fuerte como para defenderse contra aquellos que lo atacarían, y lo suficientemente grande como para, algún día, firmar la paz con ellos. Era necesario lograr que se convirtiera en una democracia ejemplar que despertara la admiración del mundo. Era necesario convertirlo en un país próspero, lo que ayudaría a generar riqueza y prosperidad en todo el Cercano y Medio Oriente.
¿Qué pensaría Ben-Gurion hoy? Bajo la égida de Benjamín Netanyahu y sus aliados de la extrema derecha nacionalista y religiosa, el Estado que fundó está tomando, en todos los aspectos, el camino opuesto. Con sus leyes discriminatorias, como la recientemente aprobada que establece una pena de muerte aplicable sólo a los palestinos, con la continuación desenfrenada de la colonización ilegal de Cisjordania, Israel se está convirtiendo en un Estado de apartheid que se hunde en un autoritarismo iliberal. Con su política de guerra perpetua, parece impedir para siempre cualquier perspectiva de paz.
Acusado de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad, está a punto de convertirse en un Estado paria a los ojos de un gran número de países. Entonces, ¿cómo llegamos aquí? A través de reportajes in situ, puntos de vista y entrevistas con especialistas, como el historiador francés Vincent Lemire o su colega estadounidense-israelí Omer Bartov, “le TV BUS Canal de comunicación urbana” analiza esta semana esta deriva. En este breve vídeo producido por Mahaut Landaz, François Reynaert, alias Tío Obs, recuerda la histórica victoria del campo nacionalista.