Entró en juego el nombre “Omerta”. Unos días después de la interrupción del concierto de la DJ Barbara Butch en Grenoble, su abogada Audrey Msellati anunció este jueves 23 de julio la presentación de varias denuncias. Se dirigen en particular a La France insoumise, a varios de sus cargos electos locales, al ensayista Alain Soral, condenado varias veces, pero también a “Omerta”, presentada como una “medios de comunicación de extrema derecha”.
Según el caso, los tipos penales previstos van desde la provocación al odio y la violencia hasta la violencia agravada, pasando por el ciberacoso, la difamación y la obstrucción de la libertad de creación artística, según el consejo del DJ.
El abogado critica especialmente a “Omerta” por su reciente cobertura informativa especialmente virulenta. El número 13 de la revista trimestral muestra un montaje mejorado por IA en el que Barbara Butch aparece junto al diputado del LFI Raphaël Arnault y al pedófilo estadounidense Jeffrey Epstein, acompañado del título “Occidente degenerado” y subtítulo “pedofilia, wokismo, antifa, escoria, progresismo, ¿hasta dónde llegarán?».
En “críticas” sobre su participación en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de 2024. “Esperamos con calma este trámite”concluye. El abogado del medio, el polemista y conservador Gilles-William Goldnadel, habitual del medio Bolloré, también hizo un post en su cuenta X, a título personal, para refutar la etiqueta de extrema derecha. Este asunto vuelve a poner el foco en un medio controvertido.
“Omerta” se lanzará en otoño de 2022 de la mano de Charles d’Anjou y Régis Le Sommier. Este último es un rostro muy conocido en el periodismo francés: ex reportero de alto nivel y luego director adjunto de “Paris Match”, también dirigió la redacción de RT Francia, la filial francesa de la cadena pública rusa prohibida en la Unión Europea tras la invasión rusa a gran escala de Ucrania.
Charles d’Anjou, empresario y único accionista del medio de comunicación, financia el proyecto con una inversión inicial de un millón de euros. En su propio sitio web, “Omerta” se presenta como un medio “información e investigación” Disponible en documentales, canal de Youtube y revista trimestral vendido por 14,90 euros.
“Omerta” reivindica el periodismo de campo. Su manifiesto editorial se estructura en torno a tres verbos: “cubrir”, “testificar” Y “para entender”. Los medios afirman querer alejarse de los debates en el set para favorecer investigaciones y reportajes, con una ambición declarada: ir “donde otros no van” para permitir al público “haz tu propio juicio”.
De hecho, sus resúmenes reflejan una marcada grilla ideológica. La revista defiende el soberanismo antiglobalista promocionando a figuras de la derecha reaccionaria europea (Matteo Salvini, Tommy Robinson) para la “reconquista patriótica”al tiempo que denuncia las injerencias atribuidas a George Soros y Emmanuel Macron, especialmente en Moldavia.
Al mismo tiempo, “Omerta” dedica gran parte de su contenido a las crisis internacionales, desde la guerra de Ucrania hasta Oriente Medio pasando por Kivu en la República Democrática del Congo, pero también a la guerra de los valores culturales. Los medios de comunicación se han especializado en criticar “wokismo”inmigración, género o “Propaganda LGBT”a través de documentales, vídeos cortos y micrófonos en las aceras que transmiten periódicamente teorías de conspiración o de identidad.
Si la redacción cuestiona esta etiqueta, destaca en las encuestas de prensa (“Libération”, “le Monde”…). Desde su lanzamiento en otoño de 2022, “Mediapart” lo vio como un “Nuevo megáfono para las obsesiones reaccionarias”. La velada inaugural reunió a los “reinfosfera” identidad (Agrupación Nacional, cercano a Eric Zemmour, “Valores actuales”, Frontières, ex-Livre Noir, el ensayista que dio origen a la expresión Jean-Yves Le Gallou). Sus columnas acogen también a editorialistas conservadores como Mathieu Bock-Côté o Michel Onfray.
La carrera de Régis Le Sommier es objeto de constantes críticas: el periodista admitió haber frecuentado en su juventud el Grupo Union Défense (GUD), un sindicato de estudiantes de extrema derecha. También fue a través del ex “gudard” Frédéric Chatillon que pudo conseguir, en 2014, una entrevista muy controvertida con el dictador sirio Bashar el-Assad para “Paris Match”.
Ucrania es el principal tema de la controversia geopolítica en torno a la “Omerta”. Desde sus inicios, los medios de comunicación han multiplicado sus reportajes junto al ejército ruso en el Donbass. En sus columnas como en sus vídeos, “Omerta”, descrita por la revista “Esprit” como “nueva revista prorrusa”, da voz a una galaxia de autores y expertos (Jacques Baud, Pierre Conesa, Eric Denécé, Jacques Sapir, etc.) que transmiten un discurso abiertamente prorruso, antiOTAN y antiamericano.
El perfil de los fundadores refuerza estas sospechas: además del pasado de Le Sommier en RT Francia, Charles d’Anjou vivió en Moscú al servicio de una empresa de seguridad vinculada a un ex coronel del FSB, según una investigación de Intelligence Online, donde pasó tiempo con diplomáticos como Sergei Lavrov. Auditado por la Asamblea Nacional sobre injerencias extranjeras en abril de 2023, el inversor juzgó “completamente normal” intervenir en Zvezda, el canal del Ministerio de Defensa ruso.
Hoy en día, Omerta goza de una mayor visibilidad gracias a los canales CNews, Europe 1 y “JDD”, donde Régis Le Sommier escribe regularmente columnas con un trato muy complaciente hacia Moscú. El director de “Omerta” acudió recientemente en ayuda de Xenia Fedorova (ex jefa de RT Francia que se convirtió en columnista del medio Bolloré) en “reacción de rebaño” de la prensa francesa, preocupada por la retransmisión de propaganda del Kremlin en estos canales.
Los medios de comunicación también se han caracterizado por los escándalos sociales. En noviembre de 2022, un documental dedicado a las personas trans provocó un escándalo: revelado por “Arrêt sur images”, el caso demostraba que varios investigadores y médicos entrevistados habían sido atrapados por el director, que había utilizado un seudónimo y una identidad falsa para obtener sus testimonios antes de desviarlos.
Régis Le Sommier rechaza estas acusaciones: en un derecho de respuesta al “Franc-Tireur”, niega toda propaganda, reivindica su libertad y recuerda haber cubierto también el conflicto del lado ucraniano.