El lunes 25 de mayo, la ola de calor tuvo sus primeros efectos desastrosos del año en la red ferroviaria: la rotura de una catenaria cerca de Lyon provocó retrasos monstruosos en la ruta París-Mediterráneo: hasta siete horas. Se han producido otros retrasos menos importantes desde… “Estas perturbaciones son consecuencia de la ola de calor”, explica Jean Castex, presidente de la SNCF, que se ha convertido en un experto en materiales desde que cambió de carrera. “Una temperatura exterior de 40°C significa carriles a más de 60°C, expansión del material, nuevas fragilidades. ¿Qué hacemos al respecto? Estamos instalando materiales más resistentes. Los efectos del calentamiento de los últimos diez años son visibles en nuestra red y debemos adaptarnos. Mientras tanto, también nos vemos obligados a cancelar viajes en las líneas tradicionales: el material rodante de Corail es demasiado viejo, el aire acondicionado de los trenes más antiguos no resistiría el choque. »
Éste es sólo un pequeño ejemplo de los costes económicos de la ola de calor: para los pasajeros, viajes mucho más largos, pérdida de reuniones profesionales y máxima molestia; para la SNCF, nuevas inversiones obligatorias, mientras ya lucha por encontrar los medios para mantener…