Ochenta años después de su creación, la ONU ve arder el mundo sin poder apagarlo. Ucrania, Gaza, Líbano, Sudán, Birmania: ninguna de estas guerras ha sido detenida en Nueva York. El Consejo de Seguridad está paralizado por el derecho de veto. Los Estados Unidos de Donald Trump, el mayor contribuyente, abandonan la OMS y la UNESCO, sancionan a la Corte Penal Internacional y deben miles de millones de dólares a la organización. Cada gran potencia está creando ahora su propio foro. Queda una pregunta que ya nadie se atreve a descartar: ¿puede morir la ONU, como antes la Liga de las Naciones?
Para averiguarlo, Pierre Haski viajó a Nueva York, a la sede de las Naciones Unidas, para reunirse con quienes dirigen la ONU: Jean-Pierre Lacroix, secretario general adjunto para las operaciones de paz, que comanda las once misiones de los cascos azules, y Stéphane Dujarric, portavoz de António Guterres. Con ellos: ¿qué pueden hacer las fuerzas de paz cuando se reanude la guerra en el Líbano, donde la FPNUL vive sus últimos meses? ¿Qué sucede cuando Washington sólo paga la mitad de su parte? ¿Por qué es imposible la reforma del Consejo de Seguridad? ¿Y de qué Naciones Unidas estamos hablando: las que están bloqueadas en Nueva York o las que, en Sudán y Gaza, siguen siendo una cuestión de vida o muerte?
En el programa: la sala de la Asamblea General y su podio, la sala de delegados, donde los enemigos todavía hablan entre sí, las puertas cerradas del Consejo de Seguridad, la sesión informativa diaria en la sala de prensa y una fuente cortada para ahorrar dinero. Una última pregunta: ¿sería el mundo mejor sin la ONU?
◗ “Nuevos Mundos”, temporada 1, episodio 2.