Anteriormente rico en color, los corales de la gran barrera son desesperadamente blancos. Y no es una buena señal. Entonces Australia suena la alarma: nunca su joya de la naturaleza había conocido tal lavado. La estructura viva más grande del mundo está enferma, enfermo del hombre.
Debido a que los estudios de científicos son claros: si los ciclones tropicales o las invasiones de estrella de mar pueden dañar el arrecife, es el calentamiento global que es la causa principal de este desastre.
Cuando aumenta la temperatura del agua, obliga al coral a expulsar algas microscópicas, zooxanthels, que causan lavado de dinero.
2.300 kilómetros de corales de sufrimiento
La extensión excepcional de 2.300 kilómetros de corales sufre y se nota. El fenómeno se ha observado durante años, pero esta vez, el estrés térmico no tiene precedentes. Y el arrecife le resulta cada vez más difícil recuperar episodios de calor.
Si las altas temperaturas persisten, el coral eventualmente morirá y, con él, la increíble biodiversidad que alberga.
Australia perdería su precioso tesoro natural. Entonces, las autoridades analizan los objetivos de reducción de emisiones de carbono del país. Pero la Isla Continente tiene trabajo por hacer: sigue siendo por el momento uno de los mayores exportadores de carbón del mundo.