Mientras prepara sus armas para las elecciones presidenciales, Edouard Philippe es objeto de una investigación dirigida por un juez de instrucción por sospechas de malversación de fondos públicos, favoritismo, toma ilegal de intereses y extorsión en Le Havre, ciudad de la que es alcalde.
También fueron objeto de la denuncia Stéphanie de Bazelaire, encargada adjunta de innovación y digital, así como Claire-Sophie Tasias, directora general de los servicios comunitarios urbanos de Le Havre.
Tras sus alertas, la alta funcionaria se quejó de haber sido marginada y acosada moralmente. Su contrato no fue renovado. Las sospechas se refieren a un acuerdo plurianual de objetivos para la animación de la Ciudad Digital de Le Havre, firmado en julio de 2020 en particular por Edouard Philippe, presidente de la comunidad urbana, y Stéphanie de Bazelaire, esta vez como presidenta voluntaria de la asociación LH French Tech.
LH French Tech, creada en julio de 2020, fue designada para esta misión tras una convocatoria de manifestaciones de interés lanzada por la comunidad urbana en marzo de 2020 y en el marco de un servicio de interés económico general (SIEG). La asociación, única candidata, recibiría 2.154 millones de euros en concepto de compensación por servicios públicos para la realización de proyectos. El conflicto de intereses “parece absolutamente obvio”considerado en su momento el denunciante, subdirector general de la comunidad urbana desde septiembre de 2020 hasta abril de 2023.
“Son el alcalde y su adjunto” quien, como presidente de la asociación, “tener control sobre sumas considerables” Para “actividades que puedan afectar a las funciones propias en la ciudad”enfatizó.
En aquel momento, le sorprendió que Edouard Philippe, consejero de Estado, no sospechara ninguna irregularidad. Afirma haber descubierto más tarde que los servicios jurídicos habían alertado en vano sobre un posible favoritismo.
Este alto funcionario había obtenido la condición de denunciante en enero de 2025, impugnada por Edouard Philippe.
Para la comunidad urbana, la Ciudad Digital era ” de inmediato “ designado como denunciante “como un archivo principal”relató. Pero “desde los primeros meses”ella se dio cuenta “una opacidad en la gestión de la asociación” y no entendía su actividad. Ella dijo que le habían proporcionado “respuestas muy vagas sobre gastos, trayectoria financiera”reprochándole “deseos de interferir”.
A finales de 2021, obteniendo finalmente cifras, afirmó haber descubierto el “muy bajo nivel de actividad” de la Ciudad Digital pero sobre todo “la nómina” compuesto “empleados jóvenes” quien lo hizo “un poco de todo” Para “Salarios brutos superiores a 60 o incluso 70.000” euros. La asociación será puesta en liquidación forzosa en 2023.