¿Tendríamos un presidente verde si las elecciones presidenciales se celebraran justo después del verano?

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Con sus repetidas olas de calor, su multitud de órdenes de restricción de agua, sus cientos de bomberos movilizados contra las llamas, el verano se ha convertido en la estación de la lucidez climática. “Si las elecciones presidenciales se celebraran en verano, los ecologistas ya estarían en el poder” broma de los iniciados. Invitado a ver un televisor, mientras el país estaba sumido en un calor récord, el investigador en ciencias políticas Théodore Tallent aprovechó la idea, a modo de broma. Organizar las elecciones después de una ola de calor obligaría a los candidatos a posicionarse y, finalmente, colocaría el clima en el centro de la campaña. “La crisis climática sólo aparece en los titulares en los picos, en las crisis. Esto se vuelve a movilizar ocasionalmente, pero alimenta la indiferencia el resto del tiempo”. él señala. Una conclusión confirmada por la asociación QuotaClimat, que señala que las cuestiones medioambientales ocupan una media del 5,1% del tiempo de emisión (desde enero de 2025).

Por poco realista que parezca, la idea de alterar el calendario electoral pone de relieve una pausa: mientras la gran mayoría del país tiene la sensación de estar hirviendo, las fachadas de los edificios están ahora salpicadas de mantas de supervivencia y se pide a los escolares que no…

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