¿Deberíamos ver esto como un símbolo del desinterés de Donald Trump por la diplomacia? Según un recuento publicado por el “Wall Street Journal”, 115 de 195 puestos de embajador están vacantes casi dieciocho meses después del inicio del segundo mandato de Donald Trump. Se trata de una tasa de desocupación de alrededor del 60%, “sin precedentes en la historia moderna”, precisa el diario americano, que afirma basarse en datos de la American Foreign Service Association, el sindicato que representa a los diplomáticos.
Aproximadamente en el mismo momento del primer mandato de Trump (2017-2021), “sólo” 45 puestos de embajadores estaban vacantes, una tasa de vacantes de alrededor del 24%. Y en 2015, durante el segundo mandato de Obama, quedaron vacantes 12 puestos de embajador, una tasa de vacantes de alrededor del 6,5 por ciento.
Este fenómeno se observa en varias regiones del mundo, empezando por Oriente Medio, territorio en el centro de numerosas tensiones geopolíticas: el país no tiene embajador en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Irak y Kuwait. La situación es peor en África, donde hay más de la mitad de las embajadas estadounidenses en el continente (¡37 de 51!). – que actualmente no tienen embajador. Aún más sorprendente es que Estados Unidos tampoco tiene ningún derecho en Ucrania o Rusia.
Según diplomáticos experimentados, esta situación sin precedentes no deja de tener consecuencias. “Esto limita significativamente la capacidad de una administración para aplicar una política exterior eficaz frente a las crisis y comunicarse eficazmente con los niveles más altos de gobiernos extranjeros”señala Tom Shannon, un exdiplomático de carrera de alto rango que ocupó el tercer puesto en el Departamento de Estado durante las administraciones de Obama y Trump.
A preguntas del Wall Street Journal, la administración actual resta importancia a esta cuestión, afirmando que la política exterior del presidente Trump está funcionando sin problemas. Recuerda que el presidente estadounidense ha optado por confiar en enviados de confianza para gestionar las relaciones con varios países, un modelo presentado como más eficaz para satisfacer sus necesidades de política exterior, región por región.
Así, Tom Barrack, embajador en Türkiye, es también su enviado especial para Siria. Sergio Gor, ex asesor de alto rango de la Casa Blanca, es a la vez embajador en India y enviado especial de Trump para Asia Central. Otros asesores de confianza del presidente, Steve Witkoff y Jared Kushner, su yerno, están liderando las negociaciones con Irán y los esfuerzos de paz entre Rusia y Ucrania.
Esta tasa de desocupación sin precedentes se puede explicar por varios factores, según el periódico estadounidense. A la responsabilidad de Donald Trump, que tardó en nombrar embajadores, se suma un fenómeno de congestión en el Senado, donde estos nombramientos deben ser validados.
Pero esta congestión debe mucho a la decisión tomada en diciembre pasado por el Secretario de Estado Marco Rubio de retirar abruptamente a casi 30 embajadores de carrera con el argumento de que no eran “totalmente alineado” en la línea de Donald Trump.
El lunes pasado, la Casa Blanca afirmó haber transmitido al Senado una serie de nuevos candidatos, entre ellos Kari Lake, aliada de Trump, para el puesto de embajador en Jamaica, y Douglas Mastriano, ex candidato fracasado del Partido Republicano a gobernador de Pensilvania, para el puesto de embajador en Eslovaquia.