Neil Makaroff, el optimista que quiere apoyar y proteger el “made in Europe”

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Al contrario de lo que sugiere su nombre, Neil Makaroff, de 33 años, no es de origen inglés. “Cuando nací, estaban de moda los nombres anglosajones, Kevin, Jordan…, él dice. El ayuntamiento comunista no lo quería, pero mis padres dijeron que era eso o nada. ¡Razón por la cual no tengo segundo nombre! » Sin embargo, tiene orígenes rusos: por un lado, sus bisabuelos exiliados en Francia para escapar de la revolución bolchevique, por el otro, una abuela ucraniana… Una genealogía que dio a este licenciado en Ciencias Políticas de Grenoble el deseo de aprender la lengua de Dostoievski para continuar sus estudios en San Petersburgo. “fue allí, en el dormitorio donde se alojaban los extranjeros, donde realmente me sentí europeo” –, y finalmente lo llevó a los misterios de Bruselas, donde Europa se teje y se deshace.

Un tema lo habita: cómo descarbonizar nuestra industria, nuestro transporte, nuestra calefacción, para luchar contra el cambio climático. Trabajó en ello como lobista del transporte ferroviario (sin mucho éxito) y luego como responsable de las políticas europeas dentro de la red de Acción Climática…

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