Washington y Caracas anunciaron el viernes 28 de agosto que habían firmado un acuerdo petrolero “histórico”que verá a Estados Unidos tomar el control mayoritario de más de 65 mil millones de barriles de las reservas de Venezuela.
En una publicación en Truth Social, el presidente estadounidense Donald Trump lo llamó un “El mayor acuerdo petrolero de la historia mundial” lo que, según él, duplicaría las reservas de petróleo de Estados Unidos. Precisa que el acuerdo se estableció “en estrecha colaboración con el presidente interino de Venezuela”Delcy Rodríguez, y “a través de una asociación con empresas privadas”.
Caracas confirmó que firmó un acuerdo petrolero “histórico” con Estados Unidos, Delcy Rodríguez agradeció “cálidamente” Donald Trump en un comunicado de prensa publicado en las redes sociales. Según ella, el acuerdo prevé “desarrollar 17 campos estratégicos, con un potencial probado de 65 mil millones de barriles de petróleo, una inversión de más de $100 mil millones y más de $209 mil millones en ingresos fiscales para el Estado” Venezolano.
“Para el pueblo venezolano, este acuerdo (…) apoyará miles de empleos bien remunerados y promoverá la reconstrucción de la economía venezolana”declaró también el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, en X, confirmando “casi 100 mil millones de dólares en inversión privada” en el país.
Venezuela tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con más de 303 mil millones de barriles. Pero su producción sigue siendo limitada. Al mismo tiempo, las acciones estratégicas estadounidenses (“reserva estratégica de petróleo”o SPR) están en su nivel más bajo desde noviembre de 1982, según datos de la Administración de Información Energética (EIA) de Estados Unidos.
Washington se ha comprometido a liberar gradualmente 172 millones de barriles de los 415 millones que componían la SPR a finales de febrero para compensar las perturbaciones del suministro y el aumento de los precios del crudo vinculados a la guerra en curso en Oriente Medio.
Según Donald Trump, “esta transacción histórica” entre Estados Unidos y Venezuela permitirá “reducir significativamente el precio de la gasolina para todos los estadounidenses durante muchos años”. El presidente estadounidense también asegura que este acuerdo “No les costará nada a los contribuyentes estadounidenses”.
Desde la incursión militar estadounidense que condujo a la captura de Nicolás Maduro a principios de enero, Donald Trump quiere relanzar la explotación de los recursos de petróleo y gas venezolanos bajo su propio patrocinio. El gobierno estadounidense intenta presionar a las empresas estadounidenses para que se involucren en el país, pero provoca reacciones encontradas ante las fuertes inversiones necesarias para rehabilitar la infraestructura petrolera del país y extraer el oro negro.
Según él, Estados Unidos podría buscar con este acuerdo “crear una especie de zona estatal donde las empresas estadounidenses puedan establecerse, realizar sus actividades sin sufrir repercusiones y (…) eliminar el riesgo político que suele acompañar a las inversiones en Venezuela”.
Para Jorge R. Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin, muchos “áreas grises” Sin embargo, persisten, en particular el riesgo de que un futuro gobierno venezolano cambie repentinamente. “las reglas del juego”poniendo en duda cualquier acuerdo actual. “Son proyectos que seguramente tardarán muchos años en ver la luz y dar frutos”estima también el experto en petróleo Oswaldo Felizzola.
Para Elías Ferrer, fundador del think tank Orinoco Research, este anuncio es“un conjunto de historias en torno a acuerdos que ya se estaban negociando”siendo en todos los casos la compra por parte de Estados Unidos de crudo venezolano “garantizado”. Según el experto, Donald Trump presenta estos acuerdos como una victoria política, situándolos en el contexto más amplio del conflicto en Oriente Medio y el aumento de los precios de la energía.