Desde hace más de una semana, los bombardeos estadounidenses han cesado en Irán. Oficialmente, este silencio de las armas es un favor concedido por Donald Trump para facilitar la conclusión exitosa de las negociaciones con Teherán. En realidad, es el estado de las reservas de armas estadounidenses, agotadas tras cinco meses y medio de conflicto, lo que está obligando al presidente estadounidense a racionarlas. “Las afirmaciones sobre una escasez de municiones en Estados Unidos son falsas”repite Sean Parnell, portavoz del Pentágono. El 6 de agosto, Donald Trump declaró que Estados Unidos había “cantidades masivas” municiones, escribiendo en Truth Social que “Se están fabricando y enviando grandes cantidades a Estados Unidos”. Pero el día anterior su administración escribió urgentemente a los fabricantes para ordenarles que aceleraran la producción por todos los medios.
Ya a finales de julio, los principales actores del sector (Lockheed Martin, Boeing, Northrop Grumman, Anduril, etc.) y las nuevas empresas armamentísticas fueron convocados en la Casa Blanca para reunirse con la jefa de gabinete de Trump, Susie Wiles, y con el secretario de Defensa, Pete Hegseth. El desafío de este encuentro…