El mariachi Tuxtepecano radicado en Canadá, que se hizo viral

Agencias

En medio de una tormenta de nieve en el centro de Vancouver (Canadá), un hombre vestido de mariachi se abre paso mientras carga el estuche de su guitarra. “Frío, lluvia e incluso nieve… ¡El mariachi prevalece!”, escribió el fotógrafo canadiense Cameron Frazier en su cuenta de Instagram (@bananacamphoto).

La imagen fue retomada por varios medios de comunicación canadienses y en Twitter se compartió más de 4.000 veces en las primeras 24 horas tras su publicación.

Miren qué bonita foto publicó un medio local en Vancouver, un mariachi que va a su trabajo en medio de una nevada muy fuerte en pleno centro histórico de la ciudad La tarde del miércoles, la ciudad fue sacudida por fuertes rachas de nieve que mantuvieron varias calles cerradas. “De la nada, pasó el mariachi”, cuenta Frazier a Verne, vía correo electrónico.

“Me tomó desprevenido porque no es algo que se vea todos los días, especialmente en la nieve”, comenta. El fotógrafo indica que el contraste del traje de charro con la blancura de la nieve fue lo que más llamó su atención. “Ahora veo cuán importante es culturalmente”, dice.

La foto fue tomada frente al reloj Steam, un monumento característico del centro de Vancouver.

El hombre vestido de mariachi es Alex Alegría, un mexicano de 43 años que vive en Vancouver desde el año 2000 y es fundador de la agrupación de música mexicana Los Dorados desde el 2003.

“No me di cuenta cuando me tomaron la foto”, cuenta a Verne, vía telefónica. “Estaba con mi grupo grabando un video promocional y el director me pidió que caminara por la calle”, comenta. Alegría es originario de Tuxtepec (Oaxaca) y emigró a Canadá para trabajar en una fábrica de aluminio en el año 2000.

Una tarde de invierno de ese año, el mexicano se sintió nostálgico, por lo que decidió tomar el traje de charro que le dio su tío antes de partir. “Me puse a cantar en Robson Street vestido de mariachi con mi guitarra por pura nostalgia y eso me hizo sentir mejor”, recuerda. “Desde entonces empecé a ir todos los días de seis a once de la noche y la gente me empezó a dar dinero y a reconocerme”, relata.


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