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Masca Iguana/El puto más escandaloso del mundo

Las personas que hacen poco ruido son peligrosas.
Jean de La Fontaine (1621-1695) Escritor y poeta francés.

Luis Fernando Paredes Porras


Leí de niño, en un libro pequeño, prohibido en mi casa, que una tortura espantosa en la antiguedad era desquiciar con el sonido de una campana. Historia universal de la tortura se llama el rojo libro que aún existe igual que permanece por su eficacia, la agresión sonora.

No me gusta el fútbol al grado tal de que sea mi pasión, eso me ha impedido que disfrute de ciertos placeres mundanos de los estadios a los cuales poco he asistido, creo que la última ocasión fue en compañía de mi hermana Minerva y mi cuñado José Luis en el poblano Cuahutémoc, a donde me alegró y sorprendió escucharla gritar a todo pulmón: eeeeeehhhhhhhh puuuuuttttttoooooo.

Muchos años después vino la recomendación del CONAPRED de que no se gritara esa palabra pidiendo a los aficionados fueran creativos y sensibles. Si mi hermana, quien es abogado, grita ahora en el estadio PUTOOOOO, puede ser denunciada por homofóbica, de acuerdo a lo que determinó la Suprema Corte de Justicia en el 2013, dice el portal https://verne.elpais.com/verne/2016/06/20/mexico/1466380835_717460.html

“”En 2013, la Suprema Corte de Justicia mexicana determinó que puto era una palabra homofóbica y por lo tanto de carácter discriminatorio. La decisión fue celebrada por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), el cual también se ha pronunciado en contra del uso de la palabra. Esto quiere decir que una si alguien recibe este insulto puede denunciarlo en ambas instancias”.

En grito de PUTOOOOOOO nunca pensé que fuera una tortura, pero ya lo puede ser si lo gritan en Turquía la fantástica afición del equipo Besiktas que ya ostenta el generar en el estadio un ruido tan intenso como el de avión despegando. Sería un putazazasooo de ruido. Imagínese el barullo, el avispero gigantesco diciendo quien sabe qué, bueno los turcos lo saben y de pronto…¡ehhhhhhh puuuttttoooo!

La iguana, tan callada ella, pues no se le conoce hasta ahora que emita sonido alguno, dice que su moral no le permitiría gritar PUTOOOO pero que de que lo piensa, lo piensa, que no es lo mismo pero es igual, sobre todo cuando recuerda que su arroyo era hermoso y ahora es una vena asquerosa de nuestra indolencia.
Por lo pronto le subo al volumen a la clásica de Molotov y a la genial “el aguante” de calle 13 porque si es cierto, aguantamos cada año a nuestro PUTO PRESIDENTE.
La escamosa baila, brinca y masca lentamente y por más que afino el oído no la percibo, de donde deduzco no se podría torturar a nadie con el sonido estruendoso del mascar de la verdosa, a no ser que se llene un estadio y al unísono frenéticamente mastiquen pero puede ser, es probable, que lejos de ser agresivo sea un acto poético.
Por qué no se puede gritar ‘puto’ en los estadios sin ofender
Los aficionados de futbol argumentan que su versión no es homofóbica, pero los activistas LGBT explican por qué eso no es posible.
verne.elpais.com

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