Home » Opinión » Carta de un poblano a dirigida a Ojitlán desde Tuxtepec

Carta de un poblano a dirigida a Ojitlán desde Tuxtepec

En respuesta a la carta de Ojitlán a Tuxtepec

Ojitlán, vi con tanto asombro tus calles empinadas llenas de verdor que tus contrastes te volvieron inolvidables desde mi encuentro contigo.

Tus ancestros se vinculan a mí sangre ya que la madre de mi cuñado nació y se desarrolló en sus primeros años en tus fértiles tierras. Los ancestros de mis sobrinos son tus hijos. Dicen, me han afirmado, que tus tierras eran de las más fértiles del país, inundadas cuando yo tenía dos años de edad, allá en 1972, convirtiéndose la creación de la presa, en un lago artificial donde ahogas tus recuerdos, creando en ti, Ojitlán, una herida que no sana ni con la sangre de los cordones umbilicales de tus hijos nacidos en el destierro.

Publicidad

La palabra adecuada a esta barbarie es etnocidio y los gobernantes la han querido borrar con el olvido de todos. El dolor te ha venido acompañando desde entonces. Y sin embargo me recibiste sin que el cuestionamiento de mi presencia hiciera que recibiera una ofensa de tu parte.

Publicidad

Y así recorrí tus calles en noviembre para admirar la cercanía con tus muertos y, durante varios años, mi más grande esfuerzo fue para tratar de contribuir a la educación de tus hijos más pequeños, las niñas y niños chinantecos que escuchaban la radio indigenista cuya señal sale de uno de tus barrios. No hay pueblo en la cuenca del Papaloapan a quien le deba tanto como a ti, San Lucas Ojitlán.

Por eso me dolió y me duele que sean casi incontables las cantinas que esperan que tus semillas crezcan pronto para ir a libar los néctares de flores sin aromas. Recuerdo cuando uno de los tuyos, para celebrar su informe político, regaló decenas y decenas de cervezas como para querer ahogar no sólo tus recuerdos, sino tu consciencia. Por eso leer tu carta a Tuxtepec me ha llenado el alma y me obliga a escribirte con mi corazón en la mano. Porque en esta ciudad donde tus hijos han poblado colonias de la periferia han sido usados por distintas organizaciones que han aprovechado tu dolor para enriquecerse.

Por eso tu carta querido Ojitlán, sensata y amable, me ayuda a reconocer que Tuxtepec es una ciudad donde la mayoría son hermanos mazatecos, zapotaecos, cuicatecos, mixes, chinantecos y de otros pueblos originarios; Tuxtepec es una ciudad indígena y no hemos querido aceptar y gozar de ello, o no hemos sabido o no nos han dejado o todo junto a la vez.

Estás en tu casa, la cual desde mi llegada la he sentido propia y uno cuida y ama lo que siente como extensión de su ser, por ello no te sientas extraño en esta ciudad que la hemos forjando entre los nacidos aquí y los trasplantados del corazón. Tuxtepec es la lucha de todos, tu afán por combatir las injusticias debe ser el afán de todos, porque se bien, querido Ojitlán que estarás ahí cuando se requiera tu mano noble y fraterna, como lo estuviste cuando extendí la mía. Desde la Ciudad de Tuxtepec, ciudad multicultural, políglota, ciudad del río, te saludo y celebro tu dignidad Ojitlán.

Luis Fernando Paredes Porras Tuxtepecano trasplantado de Puebla.

Publicidad

Comentarios

Escribe tu comentario

Inline
Inline