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Masca la Iguana/La lección del Tulipán

-La tierra es insultada y ofrece sus flores como respuesta. Rabindranath Tagore (1861-1941) Filósofo y escritor indio.

Luis Fernando Paredes Porras

Recorrí la carretera Tinaja – Córdoba pasando por Yanga y lo celebré comprando dos hermosos tulipanes que, además de brindarme sus bellas flores me han dado otras lecciones tropicales.

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Vivía en un departamento de la segunda planta de una casa, contaba con un pequeño espacio donde ubicaba macetas por doquier y ahí coloqué las bolsas de plástico conteniendo las matas de tulipán. Ambos llegaron con flores, esas que me llamaron la atención.

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Una plaga blanca las atacó por meses, en todo ese tiempo, calculo unos dos años, me regalaron una flor, sólo una para quedar en calidad de varas. Ningún insecticida surtió efecto, agua jabonosa, café, de todo probé y nada, la plaga bienpegada a sus hojas más nunca dejé de brindarles agua. Las saqué de la bolsa y las planté en dos macetas grandes que adquirí para ellas, sin embargo no florecieron, retoñaron unas cuantas hojas que al apenas crecer fueron devoradas por la plaga.

No perdí la esperanza de tener en mi jardín urbano las bellas flores de cayena, porque así también se le conoce a los tulipanes, o hibisco o rosa china.

Al cambiarme de domicilio me invitaron a tirar “esas varas” que nunca dieron nada estando en mi pequeño patio, pero algo de terquedad de principiante de jardinería domestica me tocó el orgullo y se fueron en la mudanza dentro de la grandes macetas con sus varas.

Al paso de los meses una vara comenzó a retoñar y la plaga no volvió. Unos enormes tulipanes amarillos con destellos rojos celebraban mi fe en su belleza; trasplanté el tulipán ya floreciente a la tierra y el milagro de la vida pletórica sucedió: una hermosa mata que es mi orgullo.

La otra está tardando más en retoñar, pero ya tiene verdes hojas, ha sido trasplantada y ya aparecieron los botones. Felipe Matías Velasco escribió en su poema refiriéndose a la riqueza de esta tierra tropical, el sotavento mexicano: “Tengo un emporio”…Dime qué quieres / que de todo tengo / en el huerto hermoso / que el Señor me dio… Y si quieres flores / te doy framboyanes / y de mil colores / bellos tulipanes. Cuántas veces no tuve fe en algo y no esperé creyendo que quedaban “sólo las varas”; estas flores me han dado esa lección. La iguana cuando viene de visita se pasa mucho tiempo retozando en el tulipán, dice que le gustaría que hubiera muchos en la ribera de su apestoso arroyo Moctezuma para equilibrar la grotesca escena que a diario las personas que asisten al IMSS observan.

Como la verdosa es un ser de mucha fe, le digo que plantaré un codito y una vez que esté fuerte se lo lleva y quien quite y florece, así como en mi jardín. Se sonríe y le da un beso con su nariz a la bella flor amarilla que se enciende de puro amor.

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