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Masca la Iguana Demandar el plagio indígena, hasta sexy resulta.

Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.
Winston Churchill (1874-1965) Político británico.

Luis Fernando Paredes Porras
Acabo de ver el diseño de unas bolsas de mano con motivos indígenas chinantecos y mazatecos, su costo, me dicen, es de mil pesos con facilidades de pago; también nuevos vestidos, blusas, guayaberas y faldas con estilizados diseños de estos pueblos originarios y nadie en la región de Tuxtepec, como desde hace décadas, les reclama ni les pide un porcentaje de sus regalías, a diferencia de lo que ya han querido hacer con fabricantes internacionales de cervezas y con marcas europeas de diseño de ropa. Es decir, podemos ser cómplices del abuso local pero serlo de otros, y eso de los que por casualidad nos enteramos, eso sí que no, eso aquí y en china y en la chinantla, es una chingadera.
No existe hasta el momento un taller, una material impreso, una capsula de radio o televisión, un cartel o cualquier material que circule en redes que ayude a las miles de mujeres que deciden portar un hupil mazateco o chinanteco a comprender el simbolismo de la prenda. Nadie se ha ocupado en ello, pero pues es la gente de la región, malo cuando son “de fuera”, porque ahí sí son chingaderas que no sepan el significado cosmogónico de cada diseño atentando contra la dignidad de las artesanas, esas que en la región venden sin que nadie les pregunte lo que su prendas quieren decir.
Cuántas veces hemos escuchado anécdotas de las entusiastas mujeres que bailan Flor de Piña y son abordadas por gente que les pregunta sobre el significado de la hermosa prenda, de los collares y sus colores, de las trenzas, del conjunto y cuyas respuestas son precarias o nulas. Pero si una marca de ropa, convertida en el extraño enemigo que osa profanar con su marca lo nuestro, toma un elemento, entonces hay que exigir se legisle, de preferencia que lo haga alguien que lleve una bonita prenda indígena mientras aprestamos el acero y el bridón haciendo retumbar la tierra al sonoro rugir del cañón (en chinanteco suena más imponente).
Dice la iguana que ella quiere demandar a todos los que lucran con su forma, porque con ese dinero mandará a sanear el arroyo Moctezuma, y de paso reclamará que en ningún huipil está plasmada, proponiendo que se quite el conejo del de Tuxtepec para quedar ella en una pose sexy. La escucho y pienso que lo sexy siempre jala.

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